Época de preparación (1906-1948)
Cuando en mayo de 1949 la prensa informaba sobre el "doctor milagroso de
Herford", Bruno Groening ya contaba con un camino de vida bendecido ampliamente con
los frutos de la experiencia y sembrado dolorosamente con los obstáculos de la carencia.
Infancia y juventud
 Bruno Groening nació en Danzig-Oliva el 31 de mayo de 1906 como cuarto de 7 hijos del
matrimonio August y Margarethe Groening. Ya desde temprana edad los padres habían notado
lo excepcional de su hijo. Una que otra vez, cuando el padre llegaba a casa enojado y
haciendo escándalo, de repente se escuchaban voces desde la habitación donde estaba el
niño. Cuando los padres, asustados, iban a mirar, todo estaba en silencio y encontraban
al niño durmiendo plácidamente. Así el padre dejaba de refunfuñar y se movía
sigilosamente por la casa. Éstos y otros acontecimientos extrañaban a los padres y a los
hermanos. El padre hasta a veces se inquietaba por ello. Cuanto más crecía Bruno
Groening, tanto más extraño resultaba para su medio familiar. Asqueado por la dureza de
corazón de su alrededor, el pequeño Bruno se escapaba y se iba a la naturaleza. Se
sentía más atraído hacia los animales, árboles y arbustos que hacia las personas. A
menudo desaparecía por horas en el bosque cercano.
"Aquí yo llegaba a vivenciar a Dios. En cada arbusto, en cada árbol, en cada
animal y hasta también en las piedras. En todas partes podía estar durante horas - en
realidad no tenía sentido del tiempo - pensando y meditando y siempre me parecía que
toda mi vida interior se ensanchaba cada vez más hasta el infinito."
Nunca participó en las riñas efusivas de los niños de su edad. Así que a menudo fue
objeto de odiosas burlas y golpeado y castigado por ser diferente a ellos.
Con el tiempo se iba reconociendo aquel aspecto del carácter de Bruno Groening que
más tarde le traería la denominación de "doctor milagroso" En su presencia
tanto hombres como animales se curaban. Sobre todo durante la primera guerra mundial iba a
menudo a los hospitales de campaña donde su visita era bienvenida. Los heridos en su
presencia, se sentían bien, y muchos se curaban. También había enfermos que le pedían
a su madre, que venga con el pequeño Bruno a sus casas. En el ámbito de la familia y de
los conocidos, la capacidad curativa del niño era gustosamente recibida.
Bruno Groening escribe en su currículum vitae: "Ya cuando era todavía un
niño pequeño, personas enfermas fueron liberadas de sus molestias por medio de mi
presencia y tanto niños como adultos con sólo unas palabras mías dejaban de pelearse o
de excitarse y se tranquilizaban completamente. También de niño he podido observar que
animales, que por regla se los consideraba recelosos o bravos, conmigo eran buenos y
mansos. Por eso mi relación con mi casa paterna era rara y tensa. Pronto traté de
independizarme por completo, para salir del ambiente de incomprensión de mi
familia."
Años de preparación
 Después de haber terminado su 5º grado en la escuela primaria, Bruno Groening
comenzó de aprendiz de comerciante. Pero después de 2 años y medio y por insistencia
del padre tuvo que abandonar este aprendizaje. El padre, de oficio capataz de albañiles
quería que su hijo también siga un oficio en la construcción. Lo hizo aprender
carpintería de construcción pero tampoco aquí llegó a conseguir un título. Las
dificultades económicas de la postguerra no lo permitieron. Un cuarto de año antes de
terminar su aprendizaje, la compañía donde él aprendía cerró por falta de pedidos. En
la época siguiente vivió de diversas actividades. Durante casi 2 años tuvo una
carpintería de muebles y de construcción, estuvo empleado como obrero en una fábrica y
hacía cualquier clase de trabajo que se le ofrecía, y trabajó de repartidor de
telegramas y montando corriente de baja tensión. Egon Arthur Schmidt escribe sobre esta
época:
"De ésto me informaron varios colegas de trabajo como una característica
especial, que todo trabajo que tomaba le resultaba bien, ya sea la reparación de relojes,
de radios, sean trabajos de cerrajería. Era muy hábil en la técnica. Y nunca le
molestó efectuar los trabajos físicamente más bruscos y pesados. Como estibador cargó
tanto como cualquiera de sus compañeros. No se avergonzó de ello, ya que esto era parte
del camino que lo condujo por los bajos, para llegar a las alturas. Un viejo proverbio
chino dice: Quien nunca cruzó un pantano jamás podrá ser un santo. Existen
suficientes escritos de testigos de su época, de los cuales uno me llegó hace poco, en
el que llana y sencillamente se informa que Bruno Groening , en el año en que trabajó
junto al remitente, fue el compañero más correcto y mejor que él jamás había tenido,
y que le guarda un recuerdo muy bueno."
Se casó a los 21 años de edad. Pero su esposa no tuvo comprensión para él. Quería
forzarlo a la estrechez de una vida familiar burguesa y se refería a las curaciones como "chifladuras." Los dos hijos, Harald nacido en 1931 y Günter, nacido en 1939,
murieron ambos a los nueve años de edad. A pesar de que ya una incontable cantidad de
personas habían recibido curación por intermedio de Bruno Groening , la señora Gertrud
Groening no confiaba en la energía curativa de su esposo. No confió sus hijos a él sino
a los médicos. Pero la medicina tradicional no pudo ayudarlos. Los dos niños murieron en
el hospital, Harald en 1939 en Danzig, Günter en 1949 en Dillenburg. Éstos fueron
tremendos golpes del destino para Bruno Groening. Y hasta muchos años más tarde se le
salían las lágrimas cuando hablaba de sus hijos.
Así el tiempo entre las dos guerras mundiales para él fueron una época de
preparación para su obra posterior. Tuvo que hacer muchas experiencias amargas, para
poder entender a la gente en todas las situaciones de vida y para entender sus pesares.
Durante la segunda guerra mundial en 1943 fue recrutado a la "Wehrmacht"
(ejército alemán). Allí se produjeron roces. Por negarse a disparar contra seres
humanos le amenazaron con un juicio de guerra. Pero al fin y al cabo tuvo que ir al
frente, fue herido, cayó prisionero de los rusos y en 1945 llegó como refugiado
despatriado a Alemania Occidental.
El comportamiento de Bruno Groening durante la época de la guerra estaba caracterizado
por su deseo de ayudar. Asimismo en el frente aprovechó todas las posibilidades para
ayudar en pro de sus camaradas o de la población civil.
En una aldea rusa, a los habitantes en peligro de morirse de hambre les facilitó el
acceso a un depósito de víveres del ejército. En la prisión luchó para que sus
compañeros tengan mejores abrigos, mejor comida y mejor alojamiento. A incontables
compañeros que sufrían de edemas de desnutrición les ayudó a que se curaran. Durante
los horrores de la guerra no mató a nadie pero ayudó a muchos.
En diciembre de 1945 fue puesto en libertad y en la ciudad de Dillenburg / Hessen
comenzó a reconstruir su existencia e hizo venir a su familia. Pero después de que
también el segundo hijo había fallecido y dado que su esposa quería prohibirle toda
clase de actividad de ayuda, se separó de ella. Él se sentía comprometido a
proporcionar esas energías de las que disponía, a todos los seres humanos. El decía: "Yo
no pertenezco a uno solo, yo pertenezco a toda la humanidad."
A principios de 1949 su camino lo condujo al "Ruhrgebiet" (zona industrial
sobre el Ruhr). A causa de las informaciones de algunos curados, Bruno Groening atrajo la
atención de cada vez más personas. Donde lo necesitaban allí iba de casa en casa, donde
había enfermos que le pedían ayuda. Así actuaba en un radio pequeño, hasta que en
marzo de 1949 aceptó la invitación de un ingeniero de Herford, para visitar a su hijo.
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