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A partir de 1967, se me desarrollaron, en ambos pies, tenares anormales y dedos en forma de martillo (inclinación, especialmente del 2 dedo del pié, hacia abajo). Últimamente, podía caminar solamente calzando zapatos hechos con piel supersuave y durante el verano calzar sandalias abiertas, porque sinó los dedos se me lastimaban, una cura médica nunca fué realizada. Más o menos un año después de estar practicando las enseñanzas de Bruno Groening, me di cuenta de que ambos tenares se habían reducido de tamaño. El dedo del pie en forma de martillo del pié izquierdo ha recobrado su posición normal. El caminar y calzar zapatos no me produce ningún sufrimiento más.