Comentarios de la prensa, Alemania:
"Revista 2000 plus", edición noviembre/diciembre 1999

Revista 2000 plus" Edición noviembre/diciembre de 1999

"El obrar de la corriente curativa divina"

"La curación para el hombre y la tierra – el ejemplo de Bruno Groening (1906 – 1959)"

A principios del tercer milenio, la humanidad hereda un mundo con el equilibrio destruído en el que se espera un aumento de catástrofes, destrucción, crisis y agresiones. No en último lugar, los seres humanos se ven – a causa de sus modos de vida no naturales – frente a inmumerables enfermedades nuevas y viejas. Cuando uno se ocupa de estas amenazas encuentra todo aplastante. Sin embargo, el artículo siguiente debe aclarar ofreciendo una posibilidad de solución desde la perspectiva de la luz, de la esperanza y de la responsabilidad propia, con el ejemplo del fenomenal sanador espiritual Bruno Groening, cuyo cuarenta avo aniversario de fallecimiento fue en 1999.

Alemania en 1949

Exactamente hace 40 años apareció repentinamente un hombre en Alemania, quien a través de sus curaciones milagrosas quedó en medio de las noticias sensacionalistas de la prensa y del fuego cruzado de las autoridades. Era el tiempo triste poco después de la IIª Guerra Mundial. Alemania, oficialmente como el país que causó la guerra, tuvo que pagar indemnizaciones caras y había sido separada en una parte oriental y en otra occidental. Casi nadie en el mundo tenía lástima con el antiguo imperio nazi. El pueblo alemán, bombardeado y decimado vivía en la miseria y cientos de miles de personas dañadas por la guerra iban pasando una vida amarga.

Entonces, los más pobres, los más desesperados, los que no tenían medio alguno, repentinamente se enteraron de que había esperanza. Un cierto Bruno Groening estaba curando espiritualmente ante el público y estaba allí para todos, sin pedir dinero ni hacer formalidad alguna. Miles y decenas de miles de personas iban donde él, también personas en busca de ayuda de situación económica buena, y fueron testigos de aquello que comentaban los periódicos y la gente de boca en boca. La mayoría de ellos, pero no todos experimentaron en su propio cuerpo curaciones milagrosas.

¿Quién era ese hombre, que aparentemente apareció de la nada y desencadenó tales controversias?

Algo de biografía

Bruno Groening fue el cuarto de siete hijos de una familia humilde de obreros, que vivió cerca de Danzig, la antigua capital de Prusia Occidental. Ya siendo niño se notaban sus habilidades de sanador y durante la Iª Guerra Mundial visitaba a menudo hospitales de campaña. Después de haber ido 5 años a la escuela primaria empezó un aprendizaje comercial, pero su padre, un albañil quería que Bruno aprendiera un oficio de artesano. Así que Bruno empezó un aprendizaje de carpintero de construcción, pero el caos económico después de la Iª Guerra Mundial lo obligó a ejercer los más diversos oficios que se le presentaban. En 1927 se casó y en 1943 fue enrolado en el ejército alemán. Porque él se negó a llevar armas y a disparar a seres humanos, se le amenazó con llevarlo ante el Tribunal Militar y se le envió al frente ruso. Allí vivió los horrores de la guerra y ayudó a innumerables camaradas. En marzo de 1945 fue hecho prisionero por los rusos y cuando lo dejaron libre vino a Alemania Occidental como refugiado y desterrado en diciembre de 1945. En los años siguientes estuvo al servicio gratuito de los necesitados de ayuda a pesar de su lucha privada por la supervivencia.

Su ayuda silenciosa prosiguió en círculos pequeños, hasta que a principios de 1949 en la pequeña ciudad de Herford, en Westfalia, sanó al hijo de nueve años de un ingeniero de una enfermedad paralizante (atrofia muscular), a quien todos los médicos no habían podido sanar.

Energía curativa milagrosa

El padre del niño, el ingeniero Hülsmann, informó el 18 de marzo de marzo en forma escrita: "Mi hijo Dieter tiene 9 años y sufre de una distrofia muscular prograsiva. (...) No se me pudo ofrecer ayuda o tratamiento para una curación por parte de la Clínica Pediátrica ni por parte de otros profesores y médicos a quienes consulté. El empeoramiento del niño llegó a alcanzar una forma angustiosa. Dieter está hace 10 semanas postrado en cama. No puede ni ponerse de pie ni caminar. Aún cuando trata de ponerse de pie, se dobla como una navaja de bolsillo, ya que él no puede percibir ninguna clase de apoyo. Las piernas y los pies están siempre muy fríos y no tienen sensación alguna, pues no hay ninguna circulación a pesar de los masajes que tienen lugar dos veces por semana. En la tarde del 15 de marzo de 1949, una dama amiga nuestra nos trajo a Bruno Groening, ya que la enfermedad de nuestro hijo le era a ella completamente conocida. Ella estaba fuertemente impresionada por el caso de su hermana que había estado paralizada y en silla de ruedas o en cama durante cinco años y que había sido curada por el señor Groening, así que ella estaba completamente segura de que se le podría ayudar también a mi hijo. (...) Después del obrar del Sr. Groening, la circulación en las piernas se puso en funcionamiento empezando desde los muslos. En mi hijo se podía ver exactamente la entrada de la corriente sanguínea, que se abría camino a través de las venas estrechas. Después mi hijo tenía las piernas y los pies calientes"

Y poco después, Dieter estaba curado y corría por la casa y por las escaleras. El padre del niño Hülsman estaba tan agradecido, que quería que la corriente curativa del Sr. Groening sea asequible a todos los seres humanos que sea posible. Le puso su casa a su disposición y así es como llegaron a ocurrir las sensacionales curaciones en Herford.

Curaciones individuales, en masa y a distancia

Bruno Groening no correspondía a la imagen de un santo o de un sanador espiritual en el sentido de un guru. Él era de baja estatura, medía casi 1.70 m, provenía del mundo de la clase obrera y hablaba su lengua, es decir que todos le entendïan.

Durante su obrar público, dispersó su energía curativa en sanaciones individuales y en masa. A menudo, habían días en que no dormía varios días seguidos y apenas comía. Miles de enfermos e inválidos fueron llevados hasta él y todos (con algunas excepciones) experimentaron curaciones milagrosas.

Bruno Groening nunca quiso escuchar descripciones de enfermedades, con sólo mirar, él reconocía inmediatamente también las enfermedades interiores y desencadenó la curación solamente a través de pocos gestos y palabras sin auscultar a los enfermos, la mayoría de las veces sin tocarlos siquiera. Este obrar corto era suficiente para que los ciegos vean, para que lo paralíticos se levanten y para que los enfermos en su sitio experimentaran una mejoría total o por lo menos una mejoría significante.. Él siempre subrayaba que la curación necesita tiempo y que al principio podían aparecer algunos síntomas dolorosos de la curación (los llamados dolores de regulación), hasta que el cuerpo se haya regenerado a través de la energía de la corriente curativa.

Groening siempre trabajaba en la presencia de testigos, aún cuando éstos fueran médicos escépticos. Ante aquellos espectadores, no se sentía de ningún modo irritado, mas bien tenía compasión con aquellos "incrédulos". Él no tenía nada que esconder. Todas las sesiones y curaciones están por lo tanto atestiguadas y muchas de ellas están documentadas por escrito, especialmente a través de las cartas de agradecimiento de los curados.

Groening obró sin prejuicios y fue incorruptible. Cuando los ricos querían comprar sus curaciones, los hacía salir juntamente con su dinero. Cuando algunas personas exigían la curación o se aferraban a sus enfermedades y no creían en la curación o tenían dudas de la Omnipotencia de Dios, él les decía abiertamente que él no los podía ayudar. Lo mismo decía también cuando a alguno le había llegado su hora en el "el reloj de la vida". Él no se ufanaba de sus poderes, sino que aclaraba "No es el caso que yo tenga que ayudar a todos los hombres. Yo sé que 10 de 100 no responden. El que se burla de Dios Nuestro Señor y no tiene fe, a éste no se le puede ayudar". Pero "Todos los hombres cualquiera que sea su nacionalidad, raza o religión, merecen ser ayudados. (...) Nosotros somos todos hijos de Dios y tenemos solamente un Padre y éste es Dios. Él sólo puede ayudarnos a salir de la miseria y de las necesidades."

Más de diez mil personas en busca de ayuda vinieron a Herford, y 80.000 cartas de petición inundaban los correos de Herford. Cuando Bruno Groening solamente aparecía de pie en el balcón y rezaba profundamente algunos minutos, o cuando él hablaba, sucedían ya curaciones espontáneas. En las cartas y en los pedidos de aquellos que no podían venir, obró él a través de las curaciones a distancia. En ciertos casos, pudo poner en evidencia su capacidad de clarividente, describiendo exactamente las enfermedades - y a su vez sanándolas - de personas que no conocía y de las que no sabía ni siquiera el nombre y que se encontraban en otro sitio.

Salud: un regalo del cielo

La imponente mayoría de los enfermos e inválidos vivenció curaciones inexplicables, y ellos así como todos los que estaban cerca sintieron ondas de felicidad, de agradecimiento y de alegría. "para nosotros, los que estuvimos cerca de él, y los muchos que pudieron verlo, (el obrar de Groening en la muchedumbre) fue un desfile milagroso, el desfile triunfal de una fuerza que no hacía la guerra sino de una fuerza que ayuda y reconcilia" escribió un periodista en el Münchner Merkur del 24 de junio de 1949 quien fue testigo ocular."Nadie puede resistirse del poder de este cuadro". Los ciudadanos de Herford, conocidos como escépticos, a quienes el camino hacia el trabajo los conducía cerca, estaban alrededor de la plaza, detrás de los límites impuestos por la policía, en círculos grandes y ahora podían ser testigos de cómo surtía efecto la energía de Groening en estos días.

Era como si el mar se abriera delante de él, así iba él a través de la multitud asombrada alrededor de los coches. De coche en coche, aquí un cambio de palabras, ahí un apretón de manos y después algunas preguntas, pidiendo por favor que informen sobre el estado de salud posterior y que regresaran. Y al lado de él y alrededor de él donde se encontraban las masas, la gente se levantaba de sus sillas de ruedas, él les quitaba los bastones a los cojos y los tiraba a un lado. Nadie podía resistirse del poder de estas vivencias. Era como si un campo de espigas se levantara de nuevo lleno de energías después de haber sido avasallado por la tormenta.

Los miembros paralíticos de los niños que estaban siempre fríos, se calentaron nuevamente. Bruno Groening subía de un camión al otro, iba de persona en persona, que estaban tendidos en colchones o en heno amontonado. Éstas se levantaban y sentían nuevas energías. En uno de los camiones, que podía ser visto por todos los que estaban allí, había una mujer de setenta años, completamente paralítica. Después de unas pocas palabras de Groening, movió los brazos, se levantó y cuando el camión se puso en movimiento, con la cara resplandeciente de alegría hizo movimientos con los brazos hacia la muchedumbre alrededor, con aquellos brazos y manos que habían estado completamente paralizados.

El Dr. A. Kaul, un testigo ocular de 1949, publició el folleto "El milagro de Herford", en él describe: "Yo he visto a menudo a Bruno Groening hablar con enfermos, y siempre tuve la impresión de que él lloraba interiormente por las necesidades y la miseria humanas que se presentaban ante sus ojos. Bruno Groening es un hombre del pueblo. La vanidad le es tan desconocida como las poses..."

"El profeta en su tierra"

La escena bíblica de enfermos, paralíticos y ciegos que se sanan repentinamente, no quedó mucho tiempo sin dificultades. En mayo de 1949, aparecieron las primeras prohibiciones de curar por parte de las autoridades estatales, porque aparentemente, Groening violaba las leyes de los sanadores naturistas. Ésto condujo a manifestaciones de protesta por parte de los miles de personas en busca de ayuda, que habían venido hasta Herford, en parte sufriendo muchas penurias y dolores. Las opiniones diversas y las pujas por el poder en la administración estatal, condujeron a un ir y venir de permisos y otras prohibiciones, hasta que el poder de los círculos médicos y de la Administración de la ciudad lograron imponer una prohibición total.

A pesar de que Bruno Groening siempre buscó trabajar juntamente con médicos, se llegaron a imponer otras prohibiciones de curar y a iniciar dos procesos, en los que primeramente él fue declarado sin culpa, con reservas. Sin embargo, las prohibiciones no fueron levantadas y Groening podía seguir obrando en círculos privados y bajo enormes dificultades. Pero aún allí, algunos de los llamados "ayudantes" que querían ganar dinero con él le pusieron dificultades y él se separó de ellos sin ningún compromiso. Algunos de éstos le juraron venganza y empezaron con campañas de desprestigio.

Pronto llegaron ofertas tentadoras del extranjero, y hubiera sido muy fácil para Bruno Groening hacerse rico y famoso. De los USA tentaban los dólares, si es que él hubiera consentido hacer una gira show. Pero Groening resistió toda tentación y permaneció en Alemania, aún cuando en su patria se le puso hasta el final grandes obstáculos en su camino por parte de los médicos, de las autoridades y de los "ayudantes" ya mencionados (enemistades, difamaciones reclamos de sueldos, etc.).

Su plan de erigir desde Alemania lugares de sanación en otros países, fue malogrado. Cuando en 1958 un fallo del tribunal le hizo imposible toda actividad curativa en Alemania, hizo un viaje privado a París y murió allí el 26 de enero de 1959. Uno se acuerda de una verdad muy antigua: "Nadie es profeta en su tierra" (Mat. 4.24; Juan 4,44)

La rehabilitación de un incomprendido

Bruno Groening había predicho que él también obraría después de su muerte. Ésto se ha confirmado innegablemente en el curso de los últimos cuarenta años. Aunque todas las organizaciones Groening que se fundaron cuando Bruno Groening vivía se desintegraron rápidamente a causa de la codicia de los responsables, o porque Groening mismo las deshizo, algunos curados honestos y agradecidos se juntaron para mantener viva la obra de Bruno Groening. La Sra. Grete Häusler hizo en los últimos decenios trabajo pionero, fundando un Círculo de Amigos en el sentido de Bruno Groening, es decir sin ánimo de lucro. A través del obrar de este Círculo, siguen sucediendo curaciones inexplicables hasta el día de hoy, y anualmente se publican tomos con los Informes de Éxito más nuevos. Un "Grupo Especializado Médico-Científico" que se compone de médicos reconocidos, investiga y documenta estos Informes de Éxito de todo el mundo desde comienzos de los años 90. El Dr. en Medicina Matthias Kamp ha escrito el libro "Revolución en la Medicina – Rehabilitación de un incomprendido – Una documentación médica de la curación por el camino espiritual".

La corriente curativa

Las actividades curativas de Bruno Groening eran tan sensacionales como su simple aclaración: Originariamente el hombre estuvo dentro de una unidad con Dios Nuestro Señor, pero cuando el hombre sale de esta conexión, se entrega al mal, a las necesidades y a la miseria. Pero la energía ilimitada de Dios queda presente y eficaz y él "el humilde Groening", como él mismo se llamaba, actúa como un transformador para esta energía divina, la "corriente curativa". Quien se abre a esta energía puede recibir la curación o también armonía personal y todas las otras formas de la ayuda divina. "Dios nos da todo lo bueno, nosotros solamente tenemos que tomar todo lo Suyo, todo lo bueno que Él nos envía.

Para sintonizarse con la corriente curativa y para recibirla, se recomienda sentarse derecho, sin apoyar la espalda, sin cruzar brazos ni piernas, poniendo las manos sobre los muslos con las palmas hacia arriba, dejar todos los pensamientos perturbantes y las distracciones y concentrarse con la energía curativa, empezando con palabras de agradecimiento y con los ruegos.

En este contorno se crea una atmósfera que posibilita la recepción de la energía curativa, lo que hasta ahora conduce a las curaciones. (se encuentran más informaciones en la literatura indicada y en las fuentes del Círculo de Amigos de Bruno Groening).

¿Es la corriente curativa simplemente una energía barata y gratis? O ¿qué responsabilidad está ligada al obrar de esta energía? El Dr. Kurt Trampler, periodista que en 1949 durante un reportaje sobre el obrar de Groening fue liberado espontáneamente de un padecimiento de la pierna, escribió sobre Bruno Groening en el libro "Die grosse Umkehr" (La gran conversión) y allí da una aclaración a estas preguntas: También en conversaciones privadas, a menudo oí decir a Groening la afirmación decisiva, de que él lleva la responsabilidad ante Dios de ejecutar la curación a través de la energía divina pura solamente para los necesitados que por lo menos muestren la buena voluntad de vivir según las leyes divinas, y a no otorgarles la curación a aquellos que no estén dispuestos a dejar lo malo. Él decía "Yo podría ejecutar una curación en masa por ejemplo diciendo ‘ Que todos los habitantes de una ciudad o de un país se sanen. Pero ¿no se perdería más de lo que se ganaría? ¿Estarían con ello los malos entre los enfermos dispuestos a la conversión? ¿No emplearían mal la salud recuperada? ¡No! Primeramente, el hombre tiene que estar dispuesto a arrancar lo demoníaco de sí mismo y a encontrar el camino hacia Dios. Recién entonces vale la pena que se cure" (citado en Eich. Pág. 61 y siguientes).

Primeros signos de una nueva era

El Sr. Trampler escribió su libro "Die grosse Umkehr" ya en 1949. "en el mundo de hoy, la sensación general es que la época materialista va hacia su propia destrucción. Pero aquí también se separan las opiniones de aquellos que en medio de un abandono apático se dejan arrastrar hacia la catástrofe y que - cuando pertenecen al grupo de los poderosos - esperan poder sobrevivir con una cierta moral de animal rapaz y de aquellos otros que en medio del gran caos han permanecido con la fe indestructible, de que empieza una nueva era para todo lo viviente. (...) También los sanos se preguntan, si es que sus curaciones ( las de Groening) inexplicables pertenecen a los signos que proclaman el viraje de todas las eras. Pues sí, para muchos enfermos ésta es la última pregunta, hasta más significativa que su propia curación." (citado en Häusler, s. 31 y siguientes).

El autor de este citado perteneció a los primeros que reconoció que detrás de la forma sobrenatural del obrar de Bruno Groening habían unas primeras señales de "un viraje de todas las eras". Lo que ahora se conoce en relación con las discusiones acerca de la inminente oscilación del eje terrestre, del ascenso a la quinta dimensión y del obrar del anillo de fotones, era desconocido en aquel tiempo. Pero es un ejemplo muy sorprendente de sincronicidad, que al mismo tiempo del obrar en público de Bruno Groening, en la primavera de 1949, también apareció en Alemania un libro que describía y proclamaba por primera vez justamente aquel salto en la dimensión de la tierra, lo que ahora se le denomina "anillo de fotones", en este libro - de Paul Otto Hesse "Der jüngste Tag"- se le llama "irradiación manásica" y (se dice que) despertará nuevas facultades en los seres humanos: "Esta oscilación, que aquí se le llama vibración manástica ... es el espíritu curativo (la corriente curativa), que es la oscilación de amor del universo mismo,... aquella irradiación de luz cósmica en la que resplandecerán también todos los hombres que sean aceptados. ... Las vibraciones de rayos manásicos atraviesan en su obrar todos los elementos y provocan apariciones que hasta ahora son inimaginables" (citados en las Pág. 7, 28, 50; y con fuentes de textos adicionales en: Risi, Machtwechsel auf der Erde, S. 515 – 522)

A pesar de que la mayoría de los seres humanos hoy en día se ha resignado ante la existencia de la enfermedad y la considera como una parte normal de la vida diaria, estos equilibrios destrozados están en contra de la armonía natural divina. Ésta debe revivir en la "nueva era", a través de la cual debe desaparecer de la tierra toda enfermedad física, exactamente como en la quinta dimensión y en los mundos de la luz no existen ángeles que estén enfermos.

¿Energía divina o satánica?

En vista de las grandes masas de gente en busca de ayuda y de las numerosas curaciones milagrosas, muchas personas sintieron como si recordasen las descripciones del obrar de Jesucristo. El que Jesús haya podido curar enfermedades al momento, solamente con su presencia y sus palabras era considerado por muchos como una exageración o como un invento de los creyentes, pero ahora en medio del siglo XX se hacía nuevamente visible un fenómeno parecido y por cierto de un modo que se podía comprobar y que se repetía. Por medio del ejemplo de Bruno Groening, a los seguidores de Cristo y también a los escépticos debe haberles parecido nuevamente de una vez por todas como una verdadera realidad.

"Nuevamente venía tal cantidad de gente, que Él y Sus discípulos ni siquiera podían darse tiempo para comer. Cuando sus familiares oyeron ésto, se pusieron en camino para recogerlo a la fuerza, entonces se dijeron: ‘debe haberse vuelto loco’ Algunos doctores de la ley que habían venido de Jerusalen dijeron "Él está aliado con el diablo". El más grande de todos los espíritus malignos le otorga el poder de desalojar a todos los espiritus". Jesús respondió: "¿Cómo puede Satanás desalojarse a sí mismo?"... (San Marcos 3, 20-23)

Bruno Groening también llegó a oir sospechas parecidas. El escepticismo aparece siempre ante los éxitos, los estigmas o los milagros propagados y así aparece la pregunta ¿Ocurrieron los milagros de Bruno Groening por medio de energías satánicas o divinas? La respuesta de Jesús trae también aquí claridad: Groening liberó a los seres humanos de las más diversas influencias de los poderes oscuros, como por ejemplo de los daños de la guerra, de la ignorancia médica y de la impotencia económica (porque la mayoría de las personas en busca de ayuda no tenían los medios para operaciones caras, cuya utilidad de todas maneras hubiera sido incierta). Él fortaleció en los hombres la fe en Dios, no fundó ninguna Iglesia o secta y desenmascaró a muchos envidiosos, a farsantes egoístas y a enemigos diabólicos, quienes se sentían retados a evitar el obrar de Groening a cualquier precio. ¿Destrozaría Satanás de esta manera su propia obra?

Frente a ésto, se reconoce el obrar de las energías negativas en:

  • que los milagros (p. ej. curaciones o materializaciones) se llevan a cabo con el objeto de hacerse oir o de sacar provecho para sí mismo
  • que la persona determinada reciba dinero, usufructo o adoración para sí mismo,
  • que los seres humanos estén vinculados al sanador energética o astralmente (por medio de adoración, iniciación que los hace dependientes, obligaciones financieras etc).

Al mismo tiempo, están representadas las enseñanzas seudoespirituales y con la apariencia de ser religiosas, que justifican o empequeñecen lo negativo y que adulan el ego (vea también mi artículo en Magazin 2000, nº 143)

Con su obrar altruista y sus enseñanzas sencillas acerca de Dios, Bruno Groening está muy por encima de todas estas sospechas. El apeló a la forma más grande de la individualidad de Dios (vea el artículo nombrado) lo que él puso de manifiesto y sin lugar a dudas a través de las expresiones populares "Dios Nuestro Señor" y "Nuestro Padre" advirtiendo claramente también a los hombres acerca de las influencias de lo negativo.

La clave para la energía divina y la curación

La ideología del mundo de la ciencia materialista no tiene ninguna aclaración para el obrar de Bruno Groening. Sin embargo, sus éxitos son una realidad histórica y no pueden ser negados, así como se trata de hacerlo a menudo con las biografías de Jesucristo. Las declaraciones personales de Groening van más allá de todo materialismo ateo y demuestran prácticamente la verdad de las palabras de Jesucristo: "De cierto os digo que todo el que crea en Mí, podrá realizar los hechos que Yo hago y logrará aún otros más grandes que éstos, pues Yo voy donde mi Padre. Y lo que vosotros Le pidáis en Mi nombre, Yo os lo concederé, para que por medio del Hijo sea visible la grandeza de Dios Padre. Si vosotros pedís en nombre Mío, Yo os concederé todo pedido" (San Juan, 14, 12-14).

"De cierto yo os digo: Si vuestra fe fuera tan grande como un granito de mostaza, entonces podréis decir a esta montaña: ‘Ve de aquí para allá y ella lo hará. Entonces, para vosotros no habrá nada imposible" (S. Mateo 17,20).

Esta clave para las realidades celestiales se les otorga a todos los hombres por igual, pero los hombres no deben robarse a sí mismos esta clave (por falta de fe, estrés, distracción, egoísmo etc), La verdadera fe puede mover montañas, y tales hechos conmovedores se exigen hoy en día.

Cuando el fracaso de la civilización moderna cada día se vuelve más claro, nosotros los seres humanos que no queremos resignarnos o transigir, no podemos menos que realizar para nosotros mismos este principio divino de rogar y recibir y de conectarnos nueva y conscientemente con la energía original divina, con la "corriente curativa"

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