Comentarios de la prensa, Alemania:
"Revista 2000 plus", edición noviembre/diciembre 1999

"El obrar de la corriente curativa divina"
"La curación para el hombre y la tierra el ejemplo de Bruno Groening
(1906 1959)"
A principios del tercer milenio, la humanidad hereda un mundo con el equilibrio
destruído en el que se espera un aumento de catástrofes, destrucción, crisis y
agresiones. No en último lugar, los seres humanos se ven a causa de sus modos de
vida no naturales frente a inmumerables enfermedades nuevas y viejas. Cuando uno se
ocupa de estas amenazas encuentra todo aplastante. Sin embargo, el artículo siguiente
debe aclarar ofreciendo una posibilidad de solución desde la perspectiva de la luz, de la
esperanza y de la responsabilidad propia, con el ejemplo del fenomenal sanador espiritual
Bruno Groening, cuyo cuarenta avo aniversario de fallecimiento fue en 1999.
Alemania en 1949
Exactamente hace 40 años apareció repentinamente un hombre en Alemania, quien a
través de sus curaciones milagrosas quedó en medio de las noticias sensacionalistas de
la prensa y del fuego cruzado de las autoridades. Era el tiempo triste poco después de la
IIª Guerra Mundial. Alemania, oficialmente como el país que causó la guerra, tuvo que
pagar indemnizaciones caras y había sido separada en una parte oriental y en otra
occidental. Casi nadie en el mundo tenía lástima con el antiguo imperio nazi. El pueblo
alemán, bombardeado y decimado vivía en la miseria y cientos de miles de personas
dañadas por la guerra iban pasando una vida amarga.
Entonces, los más pobres, los más desesperados, los que no tenían medio alguno,
repentinamente se enteraron de que había esperanza. Un cierto Bruno Groening estaba
curando espiritualmente ante el público y estaba allí para todos, sin pedir dinero ni
hacer formalidad alguna. Miles y decenas de miles de personas iban donde él, también
personas en busca de ayuda de situación económica buena, y fueron testigos de aquello
que comentaban los periódicos y la gente de boca en boca. La mayoría de ellos, pero no
todos experimentaron en su propio cuerpo curaciones milagrosas.
¿Quién era ese hombre, que aparentemente apareció de la nada y desencadenó tales
controversias?
Algo de biografía
Bruno Groening fue el cuarto de siete hijos de una familia humilde de obreros, que
vivió cerca de Danzig, la antigua capital de Prusia Occidental. Ya siendo niño se
notaban sus habilidades de sanador y durante la Iª Guerra Mundial visitaba a menudo
hospitales de campaña. Después de haber ido 5 años a la escuela primaria empezó un
aprendizaje comercial, pero su padre, un albañil quería que Bruno aprendiera un oficio
de artesano. Así que Bruno empezó un aprendizaje de carpintero de construcción, pero el
caos económico después de la Iª Guerra Mundial lo obligó a ejercer los más diversos
oficios que se le presentaban. En 1927 se casó y en 1943 fue enrolado en el ejército
alemán. Porque él se negó a llevar armas y a disparar a seres humanos, se le amenazó
con llevarlo ante el Tribunal Militar y se le envió al frente ruso. Allí vivió los
horrores de la guerra y ayudó a innumerables camaradas. En marzo de 1945 fue hecho
prisionero por los rusos y cuando lo dejaron libre vino a Alemania Occidental como
refugiado y desterrado en diciembre de 1945. En los años siguientes estuvo al servicio
gratuito de los necesitados de ayuda a pesar de su lucha privada por la supervivencia.
Su ayuda silenciosa prosiguió en círculos pequeños, hasta que a principios de 1949
en la pequeña ciudad de Herford, en Westfalia, sanó al hijo de nueve años de un
ingeniero de una enfermedad paralizante (atrofia muscular), a quien todos los médicos no
habían podido sanar.
Energía curativa milagrosa
El padre del niño, el ingeniero Hülsmann, informó el 18 de marzo de marzo en forma
escrita: "Mi hijo Dieter tiene 9 años y sufre de una distrofia muscular prograsiva.
(...) No se me pudo ofrecer ayuda o tratamiento para una curación por parte de la
Clínica Pediátrica ni por parte de otros profesores y médicos a quienes consulté. El
empeoramiento del niño llegó a alcanzar una forma angustiosa. Dieter está
hace 10 semanas postrado en cama. No puede ni ponerse de pie ni caminar. Aún cuando trata
de ponerse de pie, se dobla como una navaja de bolsillo, ya que él no puede percibir
ninguna clase de apoyo. Las piernas y los pies están siempre muy fríos y no tienen
sensación alguna, pues no hay ninguna circulación a pesar de los masajes que tienen
lugar dos veces por semana. En la tarde del 15 de marzo de 1949, una dama amiga nuestra
nos trajo a Bruno Groening, ya que la enfermedad de nuestro hijo le era a ella
completamente conocida. Ella estaba fuertemente impresionada por el caso de su hermana que
había estado paralizada y en silla de ruedas o en cama durante cinco años y que había
sido curada por el señor Groening, así que ella estaba completamente segura de que se le
podría ayudar también a mi hijo. (...) Después del obrar del Sr. Groening, la
circulación en las piernas se puso en funcionamiento empezando desde los muslos. En mi
hijo se podía ver exactamente la entrada de la corriente sanguínea, que se abría camino
a través de las venas estrechas. Después mi hijo tenía las piernas y los pies
calientes"
Y poco después, Dieter estaba curado y corría por la casa y por las escaleras. El
padre del niño Hülsman estaba tan agradecido, que quería que la corriente curativa del
Sr. Groening sea asequible a todos los seres humanos que sea posible. Le puso su casa a su
disposición y así es como llegaron a ocurrir las sensacionales curaciones en Herford.
Curaciones individuales, en masa y a distancia
Bruno Groening no correspondía a la imagen de un santo o de un sanador espiritual en
el sentido de un guru. Él era de baja estatura, medía casi 1.70 m, provenía del mundo
de la clase obrera y hablaba su lengua, es decir que todos le entendïan.
Durante su obrar público, dispersó su energía curativa en sanaciones individuales y
en masa. A menudo, habían días en que no dormía varios días seguidos y apenas comía.
Miles de enfermos e inválidos fueron llevados hasta él y todos (con algunas excepciones)
experimentaron curaciones milagrosas.
Bruno Groening nunca quiso escuchar descripciones de enfermedades, con sólo mirar, él
reconocía inmediatamente también las enfermedades interiores y desencadenó la curación
solamente a través de pocos gestos y palabras sin auscultar a los enfermos, la mayoría
de las veces sin tocarlos siquiera. Este obrar corto era suficiente para que los ciegos
vean, para que lo paralíticos se levanten y para que los enfermos en su sitio
experimentaran una mejoría total o por lo menos una mejoría significante.. Él siempre
subrayaba que la curación necesita tiempo y que al principio podían aparecer algunos
síntomas dolorosos de la curación (los llamados dolores de regulación), hasta que el
cuerpo se haya regenerado a través de la energía de la corriente curativa.
Groening siempre trabajaba en la presencia de testigos, aún cuando éstos fueran
médicos escépticos. Ante aquellos espectadores, no se sentía de ningún modo irritado,
mas bien tenía compasión con aquellos "incrédulos". Él no tenía nada que
esconder. Todas las sesiones y curaciones están por lo tanto atestiguadas y muchas de
ellas están documentadas por escrito, especialmente a través de las cartas de
agradecimiento de los curados.
Groening obró sin prejuicios y fue incorruptible. Cuando los ricos querían comprar
sus curaciones, los hacía salir juntamente con su dinero. Cuando algunas personas
exigían la curación o se aferraban a sus enfermedades y no creían en la curación o
tenían dudas de la Omnipotencia de Dios, él les decía abiertamente que él no los
podía ayudar. Lo mismo decía también cuando a alguno le había llegado su hora en el
"el reloj de la vida". Él no se ufanaba de sus poderes, sino que aclaraba
"No es el caso que yo tenga que ayudar a todos los hombres. Yo sé que 10 de 100 no
responden. El que se burla de Dios Nuestro Señor y no tiene fe, a éste no se le puede
ayudar". Pero "Todos los hombres cualquiera que sea su nacionalidad, raza o
religión, merecen ser ayudados. (...) Nosotros somos todos hijos de Dios y tenemos
solamente un Padre y éste es Dios. Él sólo puede ayudarnos a salir de la miseria y de
las necesidades."
Más de diez mil personas en busca de ayuda vinieron a Herford, y 80.000 cartas de
petición inundaban los correos de Herford. Cuando Bruno Groening solamente aparecía de
pie en el balcón y rezaba profundamente algunos minutos, o cuando él hablaba, sucedían
ya curaciones espontáneas. En las cartas y en los pedidos de aquellos que no podían
venir, obró él a través de las curaciones a distancia. En ciertos casos, pudo poner en
evidencia su capacidad de clarividente, describiendo exactamente las enfermedades - y a su
vez sanándolas - de personas que no conocía y de las que no sabía ni siquiera el nombre
y que se encontraban en otro sitio.
Salud: un regalo del cielo
La imponente mayoría de los enfermos e inválidos vivenció curaciones inexplicables,
y ellos así como todos los que estaban cerca sintieron ondas de felicidad, de
agradecimiento y de alegría. "para nosotros, los que estuvimos cerca de él, y los
muchos que pudieron verlo, (el obrar de Groening en la muchedumbre) fue un desfile
milagroso, el desfile triunfal de una fuerza que no hacía la guerra sino de una fuerza
que ayuda y reconcilia" escribió un periodista en el Münchner Merkur del 24 de
junio de 1949 quien fue testigo ocular."Nadie puede resistirse del poder de este
cuadro". Los ciudadanos de Herford, conocidos como escépticos, a quienes el camino
hacia el trabajo los conducía cerca, estaban alrededor de la plaza, detrás de los
límites impuestos por la policía, en círculos grandes y ahora podían ser testigos de
cómo surtía efecto la energía de Groening en estos días.
Era como si el mar se abriera delante de él, así iba él a través de la multitud
asombrada alrededor de los coches. De coche en coche, aquí un cambio de palabras, ahí un
apretón de manos y después algunas preguntas, pidiendo por favor que informen sobre el
estado de salud posterior y que regresaran. Y al lado de él y alrededor de él donde se
encontraban las masas, la gente se levantaba de sus sillas de ruedas, él les quitaba los
bastones a los cojos y los tiraba a un lado. Nadie podía resistirse del poder de estas
vivencias. Era como si un campo de espigas se levantara de nuevo lleno de energías
después de haber sido avasallado por la tormenta.
Los miembros paralíticos de los niños que estaban siempre fríos, se calentaron
nuevamente. Bruno Groening subía de un camión al otro, iba de persona en persona, que
estaban tendidos en colchones o en heno amontonado. Éstas se levantaban y sentían nuevas
energías. En uno de los camiones, que podía ser visto por todos los que estaban allí,
había una mujer de setenta años, completamente paralítica. Después de unas pocas
palabras de Groening, movió los brazos, se levantó y cuando el camión se puso en
movimiento, con la cara resplandeciente de alegría hizo movimientos con los brazos hacia
la muchedumbre alrededor, con aquellos brazos y manos que habían estado completamente
paralizados.
El Dr. A. Kaul, un testigo ocular de 1949, publició el folleto "El milagro de
Herford", en él describe: "Yo he visto a menudo a Bruno Groening hablar con
enfermos, y siempre tuve la impresión de que él lloraba interiormente por las
necesidades y la miseria humanas que se presentaban ante sus ojos. Bruno Groening es un
hombre del pueblo. La vanidad le es tan desconocida como las poses..."
"El profeta en su tierra"
La escena bíblica de enfermos, paralíticos y ciegos que se sanan repentinamente, no
quedó mucho tiempo sin dificultades. En mayo de 1949, aparecieron las primeras
prohibiciones de curar por parte de las autoridades estatales, porque aparentemente,
Groening violaba las leyes de los sanadores naturistas. Ésto condujo a manifestaciones de
protesta por parte de los miles de personas en busca de ayuda, que habían venido hasta
Herford, en parte sufriendo muchas penurias y dolores. Las opiniones diversas y las pujas
por el poder en la administración estatal, condujeron a un ir y venir de permisos y otras
prohibiciones, hasta que el poder de los círculos médicos y de la Administración de la
ciudad lograron imponer una prohibición total.
A pesar de que Bruno Groening siempre buscó trabajar juntamente con médicos, se
llegaron a imponer otras prohibiciones de curar y a iniciar dos procesos, en los que
primeramente él fue declarado sin culpa, con reservas. Sin embargo, las prohibiciones no
fueron levantadas y Groening podía seguir obrando en círculos privados y bajo enormes
dificultades. Pero aún allí, algunos de los llamados "ayudantes" que querían
ganar dinero con él le pusieron dificultades y él se separó de ellos sin ningún
compromiso. Algunos de éstos le juraron venganza y empezaron con campañas de
desprestigio.
Pronto llegaron ofertas tentadoras del extranjero, y hubiera sido muy fácil para Bruno
Groening hacerse rico y famoso. De los USA tentaban los dólares, si es que él hubiera
consentido hacer una gira show. Pero Groening resistió toda tentación y permaneció en
Alemania, aún cuando en su patria se le puso hasta el final grandes obstáculos en su
camino por parte de los médicos, de las autoridades y de los "ayudantes" ya
mencionados (enemistades, difamaciones reclamos de sueldos, etc.).
Su plan de erigir desde Alemania lugares de sanación en otros países, fue malogrado.
Cuando en 1958 un fallo del tribunal le hizo imposible toda actividad curativa en
Alemania, hizo un viaje privado a París y murió allí el 26 de enero de 1959. Uno se
acuerda de una verdad muy antigua: "Nadie es profeta en su tierra" (Mat. 4.24;
Juan 4,44)
La rehabilitación de un incomprendido
Bruno Groening había predicho que él también obraría después de su muerte. Ésto
se ha confirmado innegablemente en el curso de los últimos cuarenta años. Aunque todas
las organizaciones Groening que se fundaron cuando Bruno Groening vivía se desintegraron
rápidamente a causa de la codicia de los responsables, o porque Groening mismo las
deshizo, algunos curados honestos y agradecidos se juntaron para mantener viva la obra de
Bruno Groening. La Sra. Grete Häusler hizo en los últimos decenios trabajo pionero,
fundando un Círculo de Amigos en el sentido de Bruno Groening, es decir sin ánimo de
lucro. A través del obrar de este Círculo, siguen sucediendo curaciones inexplicables
hasta el día de hoy, y anualmente se publican tomos con los Informes de Éxito más
nuevos. Un "Grupo Especializado Médico-Científico" que se compone de médicos
reconocidos, investiga y documenta estos Informes de Éxito de todo el mundo desde
comienzos de los años 90. El Dr. en Medicina Matthias Kamp ha escrito el libro
"Revolución en la Medicina Rehabilitación de un incomprendido Una
documentación médica de la curación por el camino espiritual".
La corriente curativa
Las actividades curativas de Bruno Groening eran tan sensacionales como su simple
aclaración: Originariamente el hombre estuvo dentro de una unidad con Dios Nuestro
Señor, pero cuando el hombre sale de esta conexión, se entrega al mal, a las necesidades
y a la miseria. Pero la energía ilimitada de Dios queda presente y eficaz y él "el
humilde Groening", como él mismo se llamaba, actúa como un transformador para esta
energía divina, la "corriente curativa". Quien se abre a esta energía puede
recibir la curación o también armonía personal y todas las otras formas de la ayuda
divina. "Dios nos da todo lo bueno, nosotros solamente tenemos que tomar todo lo
Suyo, todo lo bueno que Él nos envía.
Para sintonizarse con la corriente curativa y para recibirla, se recomienda sentarse
derecho, sin apoyar la espalda, sin cruzar brazos ni piernas, poniendo las manos sobre los
muslos con las palmas hacia arriba, dejar todos los pensamientos perturbantes y las
distracciones y concentrarse con la energía curativa, empezando con palabras de
agradecimiento y con los ruegos.
En este contorno se crea una atmósfera que posibilita la recepción de la energía
curativa, lo que hasta ahora conduce a las curaciones. (se encuentran más informaciones
en la literatura indicada y en las fuentes del Círculo de Amigos de Bruno Groening).
¿Es la corriente curativa simplemente una energía barata y gratis? O ¿qué
responsabilidad está ligada al obrar de esta energía? El Dr. Kurt Trampler, periodista
que en 1949 durante un reportaje sobre el obrar de Groening fue liberado espontáneamente
de un padecimiento de la pierna, escribió sobre Bruno Groening en el libro " Die grosse
Umkehr" (La gran conversión) y allí da una aclaración a estas preguntas: También
en conversaciones privadas, a menudo oí decir a Groening la afirmación decisiva, de que
él lleva la responsabilidad ante Dios de ejecutar la curación a través de la energía
divina pura solamente para los necesitados que por lo menos muestren la buena voluntad de
vivir según las leyes divinas, y a no otorgarles la curación a aquellos que no estén
dispuestos a dejar lo malo. Él decía "Yo podría ejecutar una curación en masa por
ejemplo diciendo Que todos los habitantes de una ciudad o de un país se sanen.
Pero ¿no se perdería más de lo que se ganaría? ¿Estarían con ello los malos entre
los enfermos dispuestos a la conversión? ¿No emplearían mal la salud recuperada? ¡No!
Primeramente, el hombre tiene que estar dispuesto a arrancar lo demoníaco de sí mismo y
a encontrar el camino hacia Dios. Recién entonces vale la pena que se cure" (citado
en Eich. Pág. 61 y siguientes).
Primeros signos de una nueva era
El Sr. Trampler escribió su libro "Die grosse Umkehr" ya en 1949. "en
el mundo de hoy, la sensación general es que la época materialista va hacia su propia
destrucción. Pero aquí también se separan las opiniones de aquellos que en medio de un
abandono apático se dejan arrastrar hacia la catástrofe y que - cuando pertenecen al
grupo de los poderosos - esperan poder sobrevivir con una cierta moral de animal rapaz y
de aquellos otros que en medio del gran caos han permanecido con la fe indestructible, de
que empieza una nueva era para todo lo viviente. (...) También los sanos se preguntan, si
es que sus curaciones ( las de Groening) inexplicables pertenecen a los signos que
proclaman el viraje de todas las eras. Pues sí, para muchos enfermos ésta es la última
pregunta, hasta más significativa que su propia curación." (citado en Häusler, s.
31 y siguientes).
El autor de este citado perteneció a los primeros que reconoció que detrás de la
forma sobrenatural del obrar de Bruno Groening habían unas primeras señales de "un
viraje de todas las eras". Lo que ahora se conoce en relación con las discusiones
acerca de la inminente oscilación del eje terrestre, del ascenso a la quinta dimensión y
del obrar del anillo de fotones, era desconocido en aquel tiempo. Pero es un ejemplo muy
sorprendente de sincronicidad, que al mismo tiempo del obrar en público de Bruno
Groening, en la primavera de 1949, también apareció en Alemania un libro que describía
y proclamaba por primera vez justamente aquel salto en la dimensión de la tierra, lo que
ahora se le denomina "anillo de fotones", en este libro - de Paul Otto Hesse
"Der jüngste Tag"- se le llama "irradiación manásica" y (se dice
que) despertará nuevas facultades en los seres humanos: "Esta oscilación, que aquí
se le llama vibración manástica ... es el espíritu curativo (la corriente curativa),
que es la oscilación de amor del universo mismo,... aquella irradiación de luz cósmica
en la que resplandecerán también todos los hombres que sean aceptados. ... Las
vibraciones de rayos manásicos atraviesan en su obrar todos los elementos y provocan
apariciones que hasta ahora son inimaginables" (citados en las Pág. 7, 28, 50; y con
fuentes de textos adicionales en: Risi, Machtwechsel auf der Erde, S. 515 522)
A pesar de que la mayoría de los seres humanos hoy en día se ha resignado ante la
existencia de la enfermedad y la considera como una parte normal de la vida diaria, estos
equilibrios destrozados están en contra de la armonía natural divina. Ésta debe revivir
en la "nueva era", a través de la cual debe desaparecer de la tierra toda
enfermedad física, exactamente como en la quinta dimensión y en los mundos de la luz no
existen ángeles que estén enfermos.
¿Energía divina o satánica?
En vista de las grandes masas de gente en busca de ayuda y de las numerosas curaciones
milagrosas, muchas personas sintieron como si recordasen las descripciones del obrar de
Jesucristo. El que Jesús haya podido curar enfermedades al momento, solamente con su
presencia y sus palabras era considerado por muchos como una exageración o como un
invento de los creyentes, pero ahora en medio del siglo XX se hacía nuevamente visible un
fenómeno parecido y por cierto de un modo que se podía comprobar y que se repetía. Por
medio del ejemplo de Bruno Groening, a los seguidores de Cristo y también a los
escépticos debe haberles parecido nuevamente de una vez por todas como una verdadera
realidad.
"Nuevamente venía tal cantidad de gente, que Él y Sus discípulos ni siquiera
podían darse tiempo para comer. Cuando sus familiares oyeron ésto, se pusieron en camino
para recogerlo a la fuerza, entonces se dijeron: debe haberse vuelto loco
Algunos doctores de la ley que habían venido de Jerusalen dijeron "Él está aliado
con el diablo". El más grande de todos los espíritus malignos le otorga el poder de
desalojar a todos los espiritus". Jesús respondió: "¿Cómo puede Satanás
desalojarse a sí mismo?"... (San Marcos 3, 20-23)
Bruno Groening también llegó a oir sospechas parecidas. El escepticismo aparece
siempre ante los éxitos, los estigmas o los milagros propagados y así aparece la
pregunta ¿Ocurrieron los milagros de Bruno Groening por medio de energías satánicas o
divinas? La respuesta de Jesús trae también aquí claridad: Groening liberó a los seres
humanos de las más diversas influencias de los poderes oscuros, como por ejemplo de los
daños de la guerra, de la ignorancia médica y de la impotencia económica (porque la
mayoría de las personas en busca de ayuda no tenían los medios para operaciones caras,
cuya utilidad de todas maneras hubiera sido incierta). Él fortaleció en los hombres la
fe en Dios, no fundó ninguna Iglesia o secta y desenmascaró a muchos envidiosos, a
farsantes egoístas y a enemigos diabólicos, quienes se sentían retados a evitar el
obrar de Groening a cualquier precio. ¿Destrozaría Satanás de esta manera su propia
obra?
Frente a ésto, se reconoce el obrar de las energías negativas en:
- que los milagros (p. ej. curaciones o materializaciones) se llevan a cabo con el objeto
de hacerse oir o de sacar provecho para sí mismo
- que la persona determinada reciba dinero, usufructo o adoración para sí mismo,
- que los seres humanos estén vinculados al sanador energética o astralmente (por medio
de adoración, iniciación que los hace dependientes, obligaciones financieras etc).
Al mismo tiempo, están representadas las enseñanzas seudoespirituales y con la
apariencia de ser religiosas, que justifican o empequeñecen lo negativo y que adulan el
ego (vea también mi artículo en Magazin 2000, nº 143)
Con su obrar altruista y sus enseñanzas sencillas acerca de Dios, Bruno Groening está
muy por encima de todas estas sospechas. El apeló a la forma más grande de la
individualidad de Dios (vea el artículo nombrado) lo que él puso de manifiesto y sin
lugar a dudas a través de las expresiones populares "Dios Nuestro Señor" y
"Nuestro Padre" advirtiendo claramente también a los hombres acerca de las
influencias de lo negativo.
La clave para la energía divina y la curación
La ideología del mundo de la ciencia materialista no tiene ninguna aclaración para el
obrar de Bruno Groening. Sin embargo, sus éxitos son una realidad histórica y no pueden
ser negados, así como se trata de hacerlo a menudo con las biografías de Jesucristo. Las
declaraciones personales de Groening van más allá de todo materialismo ateo y demuestran
prácticamente la verdad de las palabras de Jesucristo: "De cierto os digo que todo
el que crea en Mí, podrá realizar los hechos que Yo hago y logrará aún otros más
grandes que éstos, pues Yo voy donde mi Padre. Y lo que vosotros Le pidáis en Mi nombre,
Yo os lo concederé, para que por medio del Hijo sea visible la grandeza de Dios Padre. Si
vosotros pedís en nombre Mío, Yo os concederé todo pedido" (San Juan, 14, 12-14).
"De cierto yo os digo: Si vuestra fe fuera tan grande como un granito de mostaza,
entonces podréis decir a esta montaña: Ve de aquí para allá y ella lo hará.
Entonces, para vosotros no habrá nada imposible" (S. Mateo 17,20).
Esta clave para las realidades celestiales se les otorga a todos los hombres por igual,
pero los hombres no deben robarse a sí mismos esta clave (por falta de fe, estrés,
distracción, egoísmo etc), La verdadera fe puede mover montañas, y tales hechos
conmovedores se exigen hoy en día.
Cuando el fracaso de la civilización moderna cada día se vuelve más claro, nosotros
los seres humanos que no queremos resignarnos o transigir, no podemos menos que realizar
para nosotros mismos este principio divino de rogar y recibir y de conectarnos nueva y
conscientemente con la energía original divina, con la "corriente curativa"
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Grete Häusler
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