Comentarios de la prensa de aquel tiempo, Alemania:
"Revue", Edición 14.8.1949

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"Revue lucha por la aclaración de una pregunta que decide el futuro"

"¿REVOLUCIÓN EN LA MEDICINA?"

EL TAUMATURGO BRUNO GROENING el cual en mayo y junio del 1949 sanó a miles desesperanzados enfermos, según sus informes, se le fué hecho imposible por la impaciencia de los médicos y de las autoridades de Alemania, el que pudiera seguir sanando. El 3 de Mayo se le prohibió a Groening el que siguiera sanando. Desde el 29 de Junio se apartó Groening del público. Pero ni Bruno Groening ha desaparecido, ni se queda la pregunta de la fuerza de sanación sin explicación, ya que la Revue ha abierto a Groening el camino a una clinica, donde él puede demostrar su fuerza de sanar. Con ello, la Revue le dió a Groening la posibilidad de demostrar delantes de grandes científicos: Yo sano lo incurable. La Revue empieza hoy con la publicación de los resultados de 150 intangibles experimentos. Lean lo que nuestros corresponsales Bongartz y Laux, bajo dirección científica del Psicólogo y del médico Prof. Dr. Fischer, escriben en la Revue.

EL PLAN DE LA REVUE

La Revue empieza hoy una publicación cuyo tema va más allá de lo puro periodístico. En su punto medio es un sencillo hombre, pero que en pocos meses se hizo famoso, Bruno Groening, el que en Herford y en otras ciudades sanó o mejoró de una manera sorprendente, maravillosa y extraña a muchos miles de enfermos cuyas enfermedades se tenían por incurables. Ningún político, ningún científico, ningún artista ha podido conmover a las personas después de la guerra, como Bruno Groening lo hizo. También en otros paises, incluso en Inglaterra y en América fueron conmovidos a través de los rumores y de los informes sensacionales de la prensa, que balenceaban entre alabamientos, esquepticos y demasiados rechazos. El malicioso desdén se acercaba por sensaciones, rumores sin control y aclaraciones que se iban contando. Conseguian con ello en el que por todas las partes no se tomara en serio, ni que se tomara la responsabilidad, la moral y la sabiduría para el significado de los problemas, los cuales a través de Bruno Groening por la noche de la interna parte de las discusiones facultativas medicinales fueron sacadas a la publicidad.

Los corresponsales facultativos de medicina de la Revue estaban ocupados, ya con respecto a otros casos desde hacía mucho tiempo, con la pregunta de la razón espiritual de la mayoría de las enfermedades y con el estudio que en muchas ocasiones en Alemania no se había tomado en cuenta del desrrollo de los correspondientes exámenes en las partes fuera de Alemania. Se trataba en el caso de Groening, no solamente de la persona del doctor milagroso, sino de las peguntas enteramente importantes de lo psiquico, quiere decir de la razón en el alma de la enferemedad y del cuidado de esta razón en el tratamiento psiquico del paciente. Groening es un fenómeno en la parte psiquica del tratamiento de los enfermos. Cuando por eso en el norte de Alemania en la campaña de Groening delante cuyos lugares se ruinian en algunos dias seis mil personas, siempre se iba tomando formas caóticas, se toma la revista Revue la siguiente decisión.

El contraste entre los innumerables partidarios y los pocos pero que con mucha influencia adversaria de Groening había crecido entre tanto insoportablemente. Una comisión de médicos y la autoridad de Herford comunicaron a Groening la prohibición de sanar. En Herford, Hamburgo y en otros lugares estaban esperando miles de enfermos a la ayuda de este milagroso hombre.

La autoridad se encontraba frente al fenómeno Groening sin saber que hacer, así es que se temía un mal final para Groening. ¿Sería agotado Groening entre el poder de la oposición y del poder de los creadores? ¿Sería Groening, un hombre sencillo, no pudiendose ayudar intelectualmente pero muy consciente de las transmisiones y siempre dispuesto a ayudar honradamente, derrivado por los "promovedores", los cuales se acercaban a él por puro egoismo queriendo enriquecerse por la fuerza divina que él tenía ofreciendo a los enemigos inmensas debilidades? O ¿Estaría dispuesto el instituto de medicina o cualquier otro instituto científico en Alemania de aclarar para qué en los EE.UU. hoy en cualquier clinica grande, sin mas ni menos, están dispuestos a ofrecerle a Bruno Groening, simplemente por gusto de examenes, el darle la posibilidad de comprobar sus habilidades clinicamente? Después de debates sin resultados se temía a últimos de Junio de que a Groening le iban a consumir. La pregunta era, sie se le admitia como él que ayudaba de maravilla el sanar a las personas, o si se le tenía que atestiguar de que sus aparentes habilidades eran un error, si, incluso que era charlatanería. Esta pregunta quedó sin contestar para millones de pacientes.

En ese momento se decidió la revista Revue el enviar a Alemania a un equipo de corresponsales especiales, compuesto por Helmut Laux, Heinz Bogartz y un científico, el Marburger psicólogo y médico Prof. Dr. H.G. Fischer. El equipo corresponsal debería visitar a Groening cuyas huellas ya habían empezado a desaparecer. Debería por medio de comprobaciones el convencerse de una gran raya de casos tratados por Groening ya fueran sanaciones con éxito o sin él. En caso de un resultado positivo de esta prueba, debería el equipo de la Revue hacerse una idea de las relaciones alrededor de Groening y de la persona Groening. Según los resultados sobre esta investigación, tenía el equipo corresponsal la orden y los medios de separar a Groening de las influencias negativas alrededor suyo para sacarle del ahogado jaleo entre los creyentes, médicos y las autoridades y allanarle el camino. Después de haber conseguido su autorización, debería Groening recibir un asylo en un desconocido lugar aislado. Al mismo tiempo el equipo de la Revue hizo unos preparativos para aprovechar la ocasión en caso de que las pruebas salieran bien de poder adquirir un puesto de delegación en una clinica universitaria. Tenía que darle a Groening la oportunidad en medio de un circulo de científicos, de demostrar sus habilidades. En caso de éxito se le debería de abrir el camino para seguir obrando. En caso de que no tuviera éxito, se debería de publicar los resultados negativos claramente en un informe a la prensa. Este era el plan de la Revue.

Su realidad empezó el 28 de Junio 1949. Trajo dificultades, aventuras y sorpresas. Pero el plan se conseguió sin que la prensa – en interés del caso - hasta hoy supiera nada de ello. Para la prensa es que Groening había desaparecido desde el 29 de Junio 1949, 23,45 h en Hamburgo. Hoy pues empieza la revista Revue con el informe ya recibido de los corresponsales y de los médicos delegados sobre la anterior historia y de la historia de los más grandes y sorprendidos experimentos medicinales que con ayuda de una revista hubiese sido posible.

Bruno Groening: Fenómeno de un médico de alma

Por Helmut Laux y Heinz Bongartz bajo la dirección científica del psicólogo Profesor Fischer

Tras las huellas de Bruno Groening
La opinión de los médicos

Salimos de Frankfurt el 29 de Junio, mismamente en el día que Bruno Groening desapareció en Hamburgo. Nosotros, los periodistas estabamos naturalmente curiosos, el Profesor Fischer estaba reprimido, aunque él tampoco podía esconder su curiosidad. Pero estaba dispuesto a ir tras el caso de Groening sistemáticamente y despacio para hacerse una exacta opinión. Nuestro trabajo con el Profesor Fischer fué desde el primer dia excelente. Él había pasado la escuela de medicina de una forma normal. Él estaba en la posición, como médico de la medicina convencional, de juzgar los empeoramientos o sanaciones de todos los historiales de enfermedades. Por otra parte él era psicólogo y practicaba con la ayuda del psicoanálisis (examen del alma) y de la psicoterapía (ciencia de sanar el alma). En la parte de la ciencia de sanar el alma tenía que caer el método de Groening, si es que él quería en realidad actuar de verdad. O es que él gozase de otras fuerzas, las cuales tampoco son conocidas todavía en la psicoterapía.

Llegamos al atardecer el 29 de Junio en Bielefeld, y por medio de una casualidad de una amistad de antes del Profesor Fischer que nos llevó primeramente a un encuentro con el director del sanatorio en Bethel, Profesor Schorsch. Schorsch tenía en la comisión de los médicos un cargo importante pues él tuvo mucho que ver con la prohibición de sanar para Groening. A nosotros, gente de la prensa, no nos quería ver primeramente, él recibió sólo al Profesor Fischer informándole de la impresión que tenía de Groening: "Él es una persona muy primitiva, sobre todo no tiene ninguna –"carisma"-. "Para aquellos que no entiende esa palabra, tenemos que añadir que los científicos lo llaman el reconocer ser consciente del envio. Schrosch quería decir, el ser consciente del envio religioso de lo que Groening había hablado en Herford y en otros lugares, era un puro teatro. Él lo hacía más bien por egoismo y presunción. Schrosch nos demostró sus palabras enseñándonos un grafológico informe, el cual decía lo mismo. Profesor Fischer tomó nota de su opinión. Profesor Schrosch no parecía el que conscientemente estuviera en prevención. Él parecía estar desinteresado. Él era de tipo gordito y sentado y se veía que para él, lo mejor sería no oir más del caso Groening. Seguramente no le gustaba apoyar en las excitaciones del alma y no quería tener más ninguna molestia. Él quería decir que no nos atengaramos a su opinión, sino que nosotros mismos penetraramos en el caso.

El Profesor Dr. Wolf, médico jefe del hospital del estado en Bielefeld, se demostró más abierto. Él parecía tener nuestra opinión de que el caso de Groening debería ser comprobado sin ningún perjuicio. Él indicó que ya se le había ofrecido a Groening el demostrar sus habilidades en clinicas. ¿Qué debería pensar él cuando Groening rechaza esta oferta? ¿Si a caso que se le debe tomar a mal a los médicos cuando persiguen a un hombre con extraordinario excepticismo, el cual se negó enseñar sus habilidades ante ellos?

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¿Por qué, así nos preguntamos nosotros también naturalmente, se negó enseñar Groening sus métodos de tratamiento a las observaciones y comprobaciones clinicas? ¿Tenía Groening alguna razón de dudar de la objetividad del Profesor Wolf? Cuando unas semanas después el Profesor Fischer ordenó el que Groening practicara ante los médicos del hospital del estado de Bielefeld, tuvo que ver desgraciadamente que también allí había solamente una intención, es decir, el derrotar a Groening con la aparición de que le iban a ayudar sin ser cierto, presentándole casos, los cuales nadie podía curar, tampoco Groening. El Profesor Fischer tuvo que renunciar el que los médicos de Bielefeld aprobaran los métodos de Groening.

Además se dijo que el Dr. Dyes médico del estado de Detmold había dicho frente a Groening que daba igual que él demostrara todas sus habilidades como quisiera pues se le iba a negar el trabajo. El Profesor Fischer preguntó por eso desde Herford por teléfono al Dr. Dyes, y el Dr. Dyes no le dió ninguna importancia a su explicación. A él le hizo el Sr. Groening una mala impresión. Dr. Dyes estaba lleno de una arrogancia de ser médico estando contento con su propia posición.

Groening perdió toda confianza de poder tener cualquier ayuda de los médicos, así es que no se le podía llevar a mal, el que él no aceptara el ofrecimiento de los experimentos en los hospitales. Con el instinto débil que tiene a principios el hombre pudo él notar las malas intenciones que tenían con él.

El aluvión de enfermedades crónicas, las cuales son mentales

El 30 de Junio empezamos primeramente en Nordrhein-Westfalen, por último hasta la parte de Hamburgo con los reconocimientos de los pacientes, los cuales habían sido tratados por Groening y según lo que ellos habían explicado, habían quedado sanos. Esto fué más fácil decirlo que hacerlo.

Los pacientes tratados por Groening habían regresado a sus ciudades natales. Nadie había anotado sus nombres ni sus direcciones. Groening los había tratado simplemente como un naturópata que va curando a la gente así como la encontraba y sin explicaciones, notas de la prensa, aseguraciones o rumores y tampoco a sus partidarios les dió ningún material acerca de su trabajo. Nosotros hubiesemos tenido inmensas dificultades si no hubiese sido por un hombre que encontramos por casualidad en Bielefeld, el cual ya había querido hacerse una idea de los reales éxitos de Groening.

Este hombre era el director del barrio de un seguro de enfermedad que se llamaba Lanzenrath, listo, realista y con perspicacia. A él le fué posible el meterse hasta en la "procesión que le seguía", la cual – ya fuera compuesta por los creyentes, o por los que querían hacer negocio, de ello no podíamos por entonces todavía juzgar - se había formado alrededor de Groening y después de la partida para Hamburgo en parte con la familia Hülsmann en Herford, donde Groening había actuado, y de los que se habían quedado. Él estaba convencido de las habilidades de Groening, de las inmensas influencias sobre las enfermedades para sanarlas, estaba también así mismo convencido de su personalidad y humildad. Pero él temía que las "procesiones" llevarían las buenas habilidades de Groening por caminos falsos. Lanzenrath mismo estaba frente a nosotros primeramente con desconfianza. También aquí fué el Sr. Fischer quien de nuestro grupo abrió la puerta e hizo que el Sr. Lanzenrath nos ayudara y que nos nombrara de sus conocimientos casos de cuyos exámenes se pudiera sacar una aclaración de lo serio que era el fenómeno Bruno Groening. Los motivos que el Sr. Lanzenrath contó acerca de Groening fueron extraordianariamente interesantes. Lo que le condujo a él ir a Groening fué una enfermedad en los riñones que le causaba muchos dolores. Desde entonces –ya hacían dos meses de ello - se encontraba sin dolores. Al mismo tiempo el seguro de enfermedad le había dado la orden de ponerse en contacto con Groening. Él nos explicó que los seguros de enfermedad en Alemania estaban cerca de una quiebra, ya que veían que tenían muchos casos de enfermedades crónicas, las cuales no se podían sanar. Con ello nos confirmó que la observación que nos estaban haciendo los terapeutas psiquicos, ya era conocida. La segunda guerra mundial con todo sus bombardeos había dejado atrás una serie de enfermedades, las cuales aparecían en las innumerables enfermedades de estómago y enfermedades de reuma hasta francamente los casos de neurosis o de parálisis. Los psicólogos denominaron estas enfermedades con el nombre enfermedades psicosomáticas. Después de la reforma de la moneda se podía calcular estadísticamente un crecimiento de las enfermedades, las cuales anteriormente nunca se habían tenido y que solo se podía dar la razón dificilmente de que venían de los órganos. Lanzenrath había esperado en realidad el encontrar en Groening un método de sanar que pudiera ayudar financialmente a los seguros de enfermedad. Lanzenrath había seguido exactamente una gran cantidad de sanaciones. Él nos presentó primeramente a 20 casos a los cuales nosotros uno tras otro pudimos comprobar por medio de análisis y, siempre que se nos permitió, por medio de conversaciones con los médicos de cada caso y según lo que teníamos importante que hablar con ellos y a lo que todos se preguntaban: ¿puede sanar Groening?

El 8 de Julio no nos dimos cuenta de las 20 comprobaciones. Bajo los 20 casos se encontraban 7, los cuales eran interesantes y aquí o allí tenían algo de secreto, pero ninguna aclaración se nos mostró de por o en contra de Groening. Como nosotros primeramente nos ocupamos de estos 7 casos, estuvimos el tercer día de las comprobaciones con dudar. Por lo menos ésto era lo que valía para nosotros lo aficionados.

La oficina de alojamientos

Ahí estaba el caso Klüglich en Bielefeld, un pequeño empleado que había recibido en la guerra un tiro en los riñones. El riñón herido funcionaba solamente con restrinciones. Después de la guerra tuvo en el otro riñón una infección fuerte y ya abanzada que los médicos que le trataban pensaron en operar. Las radiografias y demás historial las teníamos delante de nosotros. Por mediación de Lanzenrath y antes de Pentecostés Klüglich se había puesto en contacto con Groening. Éste le había "sanado a distancia" primeramente pidiéndole a Klüglich que observara su cuerpo muy detenidamente y se diera cuenta en los dias siguietnes de lo que en él sucedía. Klüglich notó una función mejor de los riñones, la orina tenía más color y se encontraba mucho mejor.

También el médico que le trataba confirmó esta mejoría. Groening visitó a Klüglich al final personalmente y la mejoría todavía existia. Klüglich pudo dejar la cama y dar paseos. Aunque cuando nosotros le visitamos y el Profesor Fischer le reconoció, su estado se había empeorado otra vez. El Profesor supo enseguida que Klüglich, a causa de su enfermedad, había recibido de la oficina de alojamientos una habitación más. Con motivo de la noticia sobre su "sanación", la oficina de alojamientos le había comunicado que bajo estas nuevas circunstncias se le retiraría la habitación. En el mismo día empeoró su estado. No se trataba de ninguna simulación, sino de un empeoramiento de verdad, cuya razón se debía sin duda mentalmente, es decir el tener miedo de perder la habitación teniendo el pensamiento en la enfermedad y el poder tener la habitación. No se podía hablar de ninguna sanación. La medicina convencional podía indicar en este caso de que a Groening le fué posible el haber sacado al paciente de una larga letargia y el haber aumentado de paso sus fuerzas de voluntad. Demostró directamente con ello la unión entre el tratamiento mental y la fuerza de resistencia del cuerpo en la enfermedad, tenía razón, si es que la tese era con respecto a una sanación. Abierta se quedó la pregunta de lo que Groening hubiera conseguido si hubiese él usado zu influencia.

Ella estaba sentada en la caja de su tienda

Ahí estaba lo segundo, el caso de la Sra. W., también en Bielefeld. Ella era viuda y tenía una tienda de bicicletas. Desde un sillón en la cocina, la cual se encontraba detrás de su tienda, dominaba la tienda y la familia. Desde hacía 15 años se quejaba y se la veía de no poder andar bién teniendo las piernas hinchadas con agua. La función de los riñones y del corazón era sin embargo normal. Al contrario tenía señales de reuma en los miembros. Groening estuvo sentado media hora frente a ella y la había dicho que pronto tendría mejoramiento. Desde entonces podía ir por el patio y se sentía bien. El Profesor pudo ver que las odemas eran solamente muy pocas. Un reconocimiento con la doctora que la estaba tratando resultó un verdadero mejoramiento de las piernas hinchadas, desde que Groening la Sra. W. la había visitado. Últimamente parecían haber aumentado las quejas. También aquí hubo un ánimo psiquico y una mejoría, lo que en realidad nos volvió a enseñar la conección estrecha del estado del alma con la enfermedad, pero que para nosotros no lo demostraba suficientemente. Aunque uno espera aquí por medio de un tratamiento de Groening un progreso y un éxito final. Interesante fué el ver que la Sra. W. desde hacía muchos años se sentaba encima de la caja y por el complejo de tener el deber de cuidar continuamente la caja, podían ser una de las razones de tener molestias de andar. Seguramente que Groening la había arreglado momentaneamente este complejo de tener continuamente cuidar de la caja, lo que era de un valor extraordinario pues para un psicoterapeuta hubiese tenido que necesitar no horas, sino dias e incluso semanas. Pero este resultado no era suficiente para buscar algo raro tras Groening, lo cual nosotros pudieramos hacer pasar por un gran experimento clínico.

Groening la dió una bola de plata...

Ahi estaba por último el caso de Schwerdt en Bielefeld. Se trataba aquí de dos pacientes. Uno era de una chica, hija de un funcionario o empleado, cuya madre tenía mucha influencia en la hija. El otro de un hombre que tenía una fábrica y según se veía, sus familiares estaban al hacecho de la herencia. El hombre y la chica tuvieron unas relaciones por lo cual el hombre había tomado malas relaciones con la familia de ella. La chica siempre tenía que estar oyendo los reproches de la madre, la cual no quería saber nada del hombre rico porque de "ahí no podría salir nada bueno". Ambos, el hombre y la chica, se les acabaron el valor. Se separaron. La chica enfermó en una rara y dura neurosis cardiaca por la cual tenía que estar siempre tumbada. El hombre se accidentó teniéndo que guardar cama también, incluso cuando las heridas ya habían sido curadas. A él le tiraba su amada. Para no seguir este impulso, aumentó el pensamiento en él de estar enfermo y se metió en la cama. Groening trató el caso. Cuando Groening visitó a la chica, ésta hizo gran mejoramiento, tal que la Srta. Schwerdt pudo dejar la cama. Ella visitó entonces a Groening y le nombró entre otros nombres de enfermos, el nombre del fabricante, sin que ella se dejara notar nada. Pero Groening pudo notar de verdad las relaciones. Él cogió el papel de plata de un paquete de cigarrillos de su bolsillo, lo arrugó en su puño dándoselo a la chica con la orden de que ella lo sostuviera largo rato en la mano hasta que se lo pudiera dar a dicho hombre personalmente en la mano. Entonces él se pondría bien. La señorita Schwerdt sostuvo la bola 36 horas en la mano.

Entretanto oyó el hombre de los rumores que por todas partes habían, que la chica había sido curada por Groening. La curiosidad le impulsó fuera de la cama e ir a casa de la chica. Las relaciones cortadas volvieron a ser buenas y los dos se sintieron con salud. A la pregunta del Profesor Fischer, si los dos se veían con regularidad, la chica explicó: "Si – desgraciadamente". El conflicto que en realidad había sido la razón de sus enfermedades, que era la tensión dura con la madre y con los familiares existian todavía – pues ella dijo "desgraciadamente" – o sea no se habían terminado, así es que el viejo estado, a lo corto o a lo largo, volvería otra vez.

La impresión de estos dos casos tenía dos caras. Aún así, Groening había corregido el padecimiento del complejo mental en un impresionante corto tiempo acertando con los sentimientos las relaciones y usando el método de la bola de plata, de lo que ningún psicoterapeuta necestaría avergonzase. No obstante él no había notado que la razón del complejo se había quedado. El caso de Schwerdt fué el primer caso, el cual despertó el interés del Profesor Fischer. Si es que no se encontraba nada extraño en Groening, uno no podía desmentir que él tenía una sorpredente habilidad como terapeuta psiquico.

La moto huelguista

Por todos los sitios fué raro el caso del Wehmeyer Wehmyer un transportista en Herford. Activo, fuerte, con buenos nervios, seguro no era el tipo de hacerse engañar. Él también había buscado a Groening para recibir ayuda para su mujer, la cual por algo, no se sabía exactamente por qué enfermedad crónica estaba en una clinica en Münster. Groening le había aclarado: "Su esposa va a expresar por si misma el deseo de ir a casa en el momento adecuado. Vd. no debe de ir a ella y ordenar que venga a casa." Whmeyer era, como ya se dijo, un hombre que no creía en adivinanzas ni se dejaba ordenar por nadie. En contra de las indicaciones que le había dicho Groening, puso en marcha su moto y se dirigió hacía Münster donde estaba su mujer. Entonces sucedió algo sorprendente, lo cual él no pudo arreglar: Por el camino la moto se estropeó. En Bielefeld se dirigió a un taller de reparatura. Aquí se miró la moto por todos los lados, la moto estaba completamente en orden. Tenía que marchar. El empleado cambió las bujías, hizo todo lo posible, él no podía comprender el por qué esa moto no andaba. Wehmeyer decidió volverse. Y en el momento en el que se puso en camino hacía Herford, la moto empezó a arrancar, como si no le hubiera faltado nada. Él dió la vuelta dirección de Münster, la moto no funcionaba.

Aún todavía emocionado por este obsesionado suceso, marchó Wehmeyer entonces algún tiempo después con el tren hacía Münster. Allí decidió su esposa espontaneamente que quería ir enseguida a casa. Ella se sentía mucho mejor y también el médico de la estación aclaró que él había terminado con su tratamiento.

De los enfermos que Groening había tratado, los cuales fueron visitados por el Profesor Dr. Fischer, antes de que éste se encontrara con Groening.

El enfermo de los riñones Sr. Klüglich de Bielefeld, el cual vivía lleno de miedo de ser operado. Nuestro informe aclara en qué condiciones el representante de la Revue Prof. Fischer le había encontrado después del tratamiento de Groening.

La hijita de la familia Mendt de Hamburgo demostró al Prof. Fischer que el efecto de Groening se debería usar en la medicina. Groening actuó psicoterapeuticamente en la poliomielitis con éxito.

La Sra. Wehmayer. Cuando el Prof. Fischer la visitó y oyó de su estancia en los hospitales, estuvo él muy sorprendente de la actuación a distancia de Groening y de la experiencia que su esposo contó (veáse el informe).

La señorita Schwerdt contó al Prof. Fischer del informe que había escrito, de que se había encontrado con Groening, de cómo él con la ayuda de la bola de plata la había hecho ir a su esposo al cual ella amaba y como los dos recibieron la salud.

La señora W., la cual llevaba en Bielefeld la tienda de bicicletas de su difunto esposo. El Prof. Fischer conversó con la médica, la cual antes que Groening se había ocupado del aburrido tratamiento aunque sin esperanzas alguna.

El comerciante Kargesmeier en Bad Oeynhausen, al cual ninguna operación le podía quitar los dolers que le venían por la neurologia de trigeminus. Después del tratamiento de Groening le encontró el señor Fischer con salud.

En la orilla de la cama de la Sra. E. está sentado el Dr. Morters, el cual había tratado la paciente antes de Groening. También este caso lo ordenó Revue a que los médicos de una clinica universitaria se convencieran de las pruebas necesarias, sobre el cual la Revue informa en el número siguiente.

La corriente caliente
Un raro éxito al principio

En el quinto día de nuestros exámenes vivenciamos la primera sorpresa. Y a partir de ese día siguieron sorpresas tras otra, para llevarlo al cabo a un acontecimiento lo que sin exajerar se podía definir como una sensación.

Nosotros nos habíamos ido a Hamburgo porque Lanzenrath conocía un caso allí, el cual le parecía muy impresionante. El caso además había sido observado bien por los médicos. Se trataba de la hijita del Sr. Mendt, el cual tenía un taller de reparaturas para coches en Hamburgo. La niña había sobrepasado una poliomielitis pero se le había quedado las piernas con algo de parálisis.

revue1bild4.jpg (11558 Byte)Aquí había un exacto historial de antes con claro diágnóstico. Groening había tratado a la niña como de costumbre lo hacía, por medio de sentarse en frente de ella, preguntándole despacio por lo que siente en el cuerpo, de todos los modos tocándola con la mano suavemente. Entonces el dejó la orden pendiente, de que se tomara nota de lo que sentía la niña en su cuerpo. Ésto se llevó a cabo muy exactamente y el Prof. Fischer leyó que la niña notaba unos tirones dolorosos en las piernas en dirección a la columna. Se aumentaron y le entraron calores haciéndose paso la circulación de la sangre en la pierna paralítica. La niña empezó otra vez a moverse, lo que antes no le había sido posible. El Prof. Fischer reconoció los miembros de esta niña exactamente y encontró que la circulación de la sangre iba muy bién.

En este caso se acordó del principio del "autogeno Trainings", sin que hasta ahora con este método se hubiese tenido éxito en la poliomielitis. El "autogeno Training" fué desarrollado por Prof. I. H. Schulz, antiguo profesor para la psicoterapía en la universidad de Jena dándo clases de ello en Alemania. El método de Schulz no era otra cosa, sino el practicar la famosa y conocida y que para toda persona europea la indiana misteriosa Yoga en la medicina moderna. Hacía que los médicos instruidos por él, estuvieran con una influencia mental, la cual no se puede comparar con la hypnose, para dirigir la circulación de la sangre a una parte del cuerpo en sus pacientes. Esto no le salían siempre bien en todos los casos. Sobre todo tenían que poner mucho empeño pues necesitaban a veces semanas, algunas veces meses, lo cual se había ganado bien el nombre de "Training". Aquí en el caso de Mendt había conseguido Groening un éxito al principio, el cual no era normal. Incluso si un psicoterapeuta educado en la medicina hubiese tratado este caso, hubiera necesitado muchas semanas para conseguir los resultados que Groening consiguió en media hora. Fischer sostenía todavía una larga conversación con el Prof. Burckhard de Hamburgo, y los dos estaban tan concentrados con el éxito que el Prof. Fischer dijo por primera vez que él era de la opinión de que Groening poseía sobre extraordinarias fuerzas psicoteraperuticas, probablemente sobre un campo de radiacción en él mismo o poseía cualquier otra cosa, lo que se debería de comprobar en las clinicas. Así mismo se debería de observar la posibilidad de influencia en la poliomielitis y de sus consecuencias por medio de llevando un tratamiento sobre largo tiempo.

Ningún médico le pudo ayudar a él

revue1bild5.jpg (35792 Byte)Ya el dia siguiente nos trajo una sorpresa impresionante. Lanzenrath nos había llevado a otra paciente más de Groening, un Sr. Kargesmeyer en Bad Oeynhausen. Kargesmeyer tenía 47 años mayor y padecía desde sus primeros dos años de dolores de cabeza que con el tiempo se desarrolló una grave neuralgia de trigeminus. Bajo esta definición se entiende dolores de los nervios de la cara, lo cual es una de las cosas más dolorosas que hay. Los dolores de esta enfermedad son tan fuertes que los pacientes les entran ganas de suicidarse. El sufrimiento no lo puede quitar un médico normal. No entra ningún mejoramiento con los medicamentos. En casos de dudas se prueba el adormercer el sitio con inyecciones de alcohol o el separarlo simplemente. Cada vez se trata de una dificil situación y de una operación insegura. Kargesmeyer había sido operado varias veces. Al final en una cilinica en Münster se le había hecho una operación radical y se le habían extraido las almigdolas y los senos accesorios, ya que se pensaba de que allí venía la infección que era lo que le causaba los dolores en la cara. La operación no tuvo influencia a la neurologia que todavía seguía. Naturalmente fué posible que las infecciones habían producido la neurologia. Pero después de haberselo extraido se quedó el dolor "fijo" en los nervios de la cara, parecidos dolores a los que sienten los que están amputados en el muñón y al mismo tiempo tienen la impresión como si el dolor corriera por toda la pierna aunque ésta está ampuntada. Groening había tratado a Kargesmeyer. Él le pidió que sujetara la cabeza fuertemente con las manos.

Después de ello Kargesmeyer notó una corriente caliente en la cara. El dolor se mantuvo todavía unos cuantos dias, iba desapareciendo de dia en dia. Él estaba ya desde hacía cuatro semanas libre de dolores.

También aquí parece ser conseguirse buenos éxitos con la rara habilidad de dirigir la circulación de la sangre donde se necesita. Probablemente habrían otros factores que se podían usar. Pero en ese momento no tenía nada que ver para nosotros. Hasta ahora no habían apenas casos de poliomielitis que se conocieran por la psicoterapia. También se necesitaba semanas y menes hasta conseguir un éxito. Groening lo consiguió en una corta sesión – un Trabajo hasta hoy sin ejemplo.

El famoso caso Dieter Hülsmann

Al día siguiente nos encontrabamos otra vez en Herford, y Lanzenrath propuso a Fischer, el mirar el caso de Dieter Hülsmann. Se trataba del hijo del ingeniero Hüllsmann que tenía 9 años, de cuyo caso fué Groening famoso. Entramos por primera vez en la casa de donde había salido la fama de Groening y en donde él se había hospedado por corto tiempo. Dieter Hülsmann no había podido aprender a andar bien nunca. No se había acertado con el caracter de la verdadera enfermedad. Mucho tiempo pasó él envuelto en vendajes de escayola. Por último le diagnósticaron en la clinica universitaria de Münster distrofia musculatoria progresiva, así pues tenía atrofía muscular bien desarrollada.

Después de haber estado ingresado un año en Bethel dijo uno de los médicos de allí: "Vd. puede dejar al chico aquí. Vd. puede también llevarse al chico a casa. Nadie le puede ayudar." El niño no podía ni siquiera sentarse, tenía las piernas encongeladas. Mantas calientes, botellas de agua caliente y cogines calientes no eran suficiente para quitarle el frio constante y que tenía y sin poder sentir nada. En este estado Groening solamente necesitó un solo tratamiento. El chico notó poco después, un calor grande en la espalda y por las piernas corría el calor. El estado se quedó así y el chico podía, aunque balanceándose, andar otra vez.

El caso de Dieter Hülsmann fué el más combatido en las opiniones y por las dos partes se había exagerado. No se podía hablar de una sanación. Pero también se atestiguaba de que por el tratamiento de Groening no había cambiado nada, una mala desfiguración. El Prof. Fischer después de los reconocimientos exactos era de la opinión de que aqui se trataba de verdad de una atrofia muscular, así pues de una degeneración del nervio, el cual se extendia desde la médula espinal hasta el músculo y probablemente influía en su alimentación y en su desarrollo. El punto de origen de la degeneración forma la Vorderhornzellen. En ella llegan las fibras nerviosas, las cuales vienen de la parte grande del cerebro. Sin que estas fibras tuvieran enseguida contacto, que van al músculo, empieza aquí un contagio o cambio cuyos impulsos vienen del cerebro. No se podía desmentir que los nervios degenerados pudieron ser vivificados y esta vivificación había llegado hasta el músculo de las piernas. Lo que más nos asombró a nosotros fué la realidad de que Groening dió un diagnóstico, el cual era muy parecido a la verdadera anatómica.

Kargesmeyer había asegurado ya que Groening le había dicho, sin haberle preguntado a él, que él padecía de dolores en la cara y que éstos le molestaban desde la edad de dos años. Entendimos esta exageración como de un paciente agradecido. En Dieter Hülsmann había no obstante un informe claro y confirmado por testigos sobre el diagnóstico de Groening. Groening había hablado de un rasgón en el nervio en la médula espinal y el mismo describió el sitio donde se encontraba el enfermo Vorderhornzellen. Aquí tuvo el chico entonces el dicho calor y despues notó un raro sacudido, lo que Groening definió como el empiece de la regeneración comparando el parpadeo con una bombilla donde lentamente "corre" la corriente. Esta aclaración sonaba primitivo. Pero estaba tan cerca de la realiad que esta experiencia nos conmovió hondamente.

En el umbral de la inquietud

La última decisión la tomó Groening por una experiencia, la cual hicimos después del reconocimiento de Dieter Hülsmann hecho por el Profesor Fischer. Fuimos llevados a una sala de estar, sin la menor idea de que Groening había trabajado aquí. El Profesor Fischer se sentó cansado en uno de los sillones que estaban allí. Casi al mismo tiempo se le puso la cara totalmente pálida. Él intentó tomar aire pero enseguida se controló. Entonces nos vió con los ojos muy poco abiertos, así, como si le hubiera tocado una fuerza innexplicable, cuyo origen no se podía aclarar. Él nos dijo que en el momento de sentarse, había recibido un dolor en la parte del riñón derecho y al mismo tiempo notaba como le palpitaba el corazón y le faltaba el aire. En su riñón derecho había tenido anteriormente varias infecciones. Era el órgano más débil de todo su cuerpo. Estando todavía pensando en el fenómeno maravilloso, cuando Lanzenrath entró en la habitación y nos dijo, que el Profesor estaba sentado precisamente en el sillón, en el que Groening curaba a sus enfermos.

Groening había asegurado siempre que él podría dejar en el sillón especiales fuerzas. ¿Puede ser que el Profesor había notado algo? "Claro que si", dijo Fischer en medio de nuestro silencio. Pero él parecía estar entretenido con algún plan. Él le rogó a Lanzenrath de repente que viniera y se marchó al jardín en donde, igual que en el día que llegamos, se encontraban muchos enfermos que estaban esperando con paciencia o con duda. Él busco entre ellos a un paralítico y de pronto encontró a una chica, la cual no podía ayudarse y estaba tendida en un pavillón. Él la llevó con ayuda de Lanzenraths a la sala de estar y la sentaron en el sillón de secretos. Entonces empezó él a tratarla como psicoterapeuta así estaba acostumbrado de hacerlo. Él encontró enseguida la razón de su parálisis.

La chica Anni Schwedler de 21 años de edad, era de Darmstadt y había vivenciado en el otoño del 1944 un bombardeo de los aviones que cayó en esa ciudad. Anni se encontraba en aquel momento con su madre y con 20 personas mas en las cuevas de protección de una cervecería. Todas las otras personas y también su madre pudieron escapar por una cavidad que había por donde pudieron salir las personas. Por cualquier razón fué el cuerpo de esta chica en la abertura del muro enganchada. La casa empezó a quemarse. El pelo de la chica también se quemó. Entonces en el último momento, apareció un soldado que tiró de Ani y sus vestidos que estaban ardiendo los apagó echandole agua. Todavía mientras contaba la historia se le veía una cara de terror recordándo lo que había pasado por entonces. Poco después de su liberación, ya había notado que no podía andar bien hasta que sus piernas quedaron por completo paralíticas. Todos los tratamientos que se la hizo no le trajeron ninguna mejoría. Y ahora estaba sentada esa chicha en el raro sillón en el cual el Profesor Fischer le había entrado un schock.

El Profesor combinaba, mientras la chica terminaba de contar, de la siguiente manera:

Si es que Groening dejó secretamente tras él fuerzas de sanar en el sillón, entonces podrían estas fuerzas que mostrarse en los enfermos en su ausencia. Él le había explicado a esta chica de Groening y que ya él en ese sillón había sanado a muchos paralíticos. Él hizo todavía algo más, él le enseñó a la chica una fotografía de Groening. Entonces ordenó él lleno de una tensión interior y sin compromiso: "¡Levántese!" Él pensó que Groening hubiese hecho lo mismo. La cara de la chica radiaba de repente, Anni se levantó con fuerte impulso del sillón y estaba tan sorprendida e impresionada de haberse podido levantar que no se atrevía a dar un paso. El Profesor ordenó otra vez: "¡Ahora ande!" Lanzenrath, el cual estaba presente, tuvo que agarrar suavemente la mano de la chica, entonces andó con unos pasos inseguros y bajo lágrimas de alegria por toda la habitación hasta la silla donde la madre de Anni toda impresionada estaba sentada. Aqui ya se desplomó Anni Schwedler. El experimento tuvo que llevarse a cabo una segunda vez. También en esta segunda prueba le enseñó el Profesor Fischer a la paciente la foto de Bruno Groening y notó señales coloradas y calor de la circulación de la sangre que le corría fuertemente por las piernas paralíticas. La chica se volvió a levantarse. Las ordenes del Profesor eran que se levantara y se sentara. El levantarse se le iba haciendo más fácil. Por último pudo la chica andar todo el camino desde la habitación cruzando el patio hasta la calle de enfrente, desde donde se la pudieron llevar a casa de un familiar de Herford.

Nosotros todos pudimos ver el experimento con la boca abierta. En la misma tarde comunicamos a la Revue que nuestra estancia en el norte de Alemania teníamos que prolongarla. No cabía más duda de que Groening era un fenómeno, sobre cuyos planteados experimentos clinicos se debía de estar en claro. Nosotros queríamos al día siguiente tomar contacto con Groening para prepararle el camino hacia los médicos en la clinica universitaria de Heidelberg, así él podía enseñar sus habilidades bajo demostraciones delante de ellos.

Lista de los acontecimientos acerca de Bruno Groening desde Marzo 1949

La confusión de estos acontecimientos es tan grande que solamente con muchos esfuerzos se fué posible en poner orden a lo casi comprensible para los de afuera.

18 de Marzo 1949

La estrella de Groening empieza de repente a relucir en Herford. La aparente o verdadera sanación de atrofia muscular del padecido Dieter, hijo del ingeniero Hülsmann de Herford, se va a publicar. La noticia de mas sanaciones se acompaña. Rumores y noticias vuelan por todas las partes. Gran multitud de enfermos se reunen delante de la casa de Hülsmann en Herford, Wilhelmsplatz 7, donde Groening se hospeda.

04 de Abril 1949

Empieza el trabajo de Groening ante el público en Herford. Enorme éco. Groening se convierte en el Milagroso de Herford. Por una parte se le alza como un Mesias y más aún ya que él dice que sus resultados se los debe a las fuerzas divinas.

27 de Abril 1949

Por consiguiente a las apreturas de la multitud de enfermos, la autoridad interviene, sobre todo la Dirección General de Sanidad. Groening y Hülsman son invitados a una reunión por la Dirección General de Sanidad en Herford, Medizinalrat Dr. Siebert. Siebert explica que hasta ahora había seguido con paciencia el trabajo de Groening en silencio pero ahora por razón de la cantidad tan grande que había de enfermos y a razón de su responsabilidad en la higiene pública, tenía él que intervenir. Él trató con mala aptitud y de mala manera el comprobar los datos personales de Groening. Groening le dice que no tiene derecho de hacer eso y le exije el convencerse de sus métodos y de los resultados en los sitios donde él trabaja. Siebert lo rechaza con el motivo de que él no se podía presentar así de simple.

Durante los dias siguientes

Tres reuniones entre Hülsmann, el consejero medicinal Dr. Siebert y el inspector criminal Auer de Herford, Hülsmann urje – como partidario amigo de Groening, aunque no con acierto – los señores debería convencerse de los éxitos de Groening. Siebert lo rechazó. Auer se comporta umparcial.

30 de Abril 1949

El alcalde Meister le hace una visita a Groening en casa de los Hülsmann. Él mismo escoge a una mujer de la multitud que estaba esperando y que parecía tener paralísis y se la presenta a Groening. Groening consigue en ella un evidente éxito. Meister se despide muy impresionado.

03 de Mayo 1949

A pesar de ello, el alcalde le envia a Groening la prohibición de seguir sanando. Le dá tres semanas de tiempo para protestar. La realación entre la autoriadad, Groening y la multitud que espera en la cual suceden muchas sanaciones, se va enredando cada vez más.

13 de Mayo 1949

Después de 10 dias de la prohibición, la cual cae en la ley de los naturópatas del Dritten Reiches, aparece en casa de los Hülsmann una comisión de médicos. Se compone de los directores de los hospitales de la ciudad de Bielefeld, Profesor Dr. WolfM; del director del sanatorio Bethel, Profesor Dr. Schorsch; y del director medicinal Dr. Rainer de Bielefeld. Están presentes además el alcalde Meister y el superintendente Kunst. Kunst y Wolf hacen lo posible por estar umparcial. Total desinteresado es Dr. Rainer. Él explica: "¡Señores! Todo lo que se les están enseñando a Vdes. aquí, no es nada nuevo para la ciencia. Podemos tratar los mismos casos con los mismos éxitos. Si yo vengo aquí, quiero ver milagros." La alianza del enemigo medicinal de Groening con la desconcertancia de las autoridades frente a la impresionante multitud del fenómeno Groening, se resfuerce. A Groening se le ofrece, dentro de un plazo hasta el 28 de junio el demostrar su arte de sanar y que los casos sanados sean clinicamente comprobados en clinicas universitarias de la zona británica en Alemania así como en el hospital del estado en Bielefeld o de la clinica en Bethel según la cita con los médicos jefes.

En los dias siguientes

A pesar de indicaciones orales y escritas de Groening y a sus alrededores acerca de la prohibición y de que no merece la pena el esperar, persisten los buscadores de ayuda delante de la casa de los Hülsmann. No se puede controlar las sanaciones que ocurren entre los que esperan, las cuales solamente se pueden aclarar debido al trabajo a distancia de Groening.

20 de Mayo 1949

El contacto con Drake viene en unos momentos no favorables. A la exigente petición del Sr. Egon-Arthur Schmid, el cual apareció en el circulo de Groening y el que se toma como lector, le da Groening por la tarde antes de la visita de Drake lo que se dice el diagnóstico a distancia del estado de su salud. Los diagnósticos a distancia de Groening son cosas extraordinarias, las cuales no se pueden aclarar con la definición medicinal. (En el curso del informe de la revista Revue habrá una explicación de ello). Convencido del arte de Groening, Schmidt le presenta a Drake el diagnóstico a distancia. Este encuentra ahí algunas faltas. El médico oficial Dr. Dyes de Detmold, un enemigo auténtico de Groening, el cual toma parte en la reunión, gana la influencia. Él le explica a Groening detalladamente que él puede hacer y demostrar todo lo que quiera, la prohibición no se retirará (esta aclaración de Dr. Dyes fué confirmada por él mismo ante el corresponsal Prof. Dr. Fischer de la revista Revue). Las palabras de Dyes tuvieron una desastrosa influencia para el siguiente desarrollo. El institivo desconfiado de Groening hacia el cuerpo médico se hace por último más seguro y hace por su parte imposible el llegarse a un razonable encuentro. Dr. Dyes no le había advertido a Groening acerca de los parágrafos de excepción de las leyes de naturópatas, según lo cual sin ser dañado los paragrafos de ley en casos especiales podía haberse extendido una autorización especial para practicar en una consulta.

24 de Mayo 1949

Reunión entre Groening y el subalcalde Wöhrmann, substituto del alcalde Meister que se encontraba de vacaciones. En esta reunión aclaró Wöhrmann según declaración de ocho testigos conforme al sentido de lo siguiente: Las miles de personas que estaban esperando a ser sanadas delante de la casa Wilhemplatz 7, no le interesaban a él esta cantidad. La sanación de los enfermos era una cosa de manera secundaria. A él le interesaba la sanación del alma y el perdón de los pecados. Todos los padecimientos del cuerpo son pequeños en comparación con la sanación del alma. Como Groening a la pregunta si él podía perdonar los pecados no dió ninguna respuesta, no estaba él con la conversación de Groening a gusto.

07 de Junio 1949

Nueva comisión de médicos en casa de Groening, la cual se componía por el Sr. Wöhrmann y el director medicinal Dr. Siebert. Cinco horas de discusiones. Manteniemiento de la prohibición de cualquier trabajo de sanación. Prolongación de la protesta hasta un plazo del 28 de julio. A Groening se le hace otra vez el ofrecimiento ya conocido, el demostrar su arte de sanar en las clinicas y hospitales. Con razón de la desconfianza que Groening tiene, rechaza este ofrecimiento. (Prof. Dr. Fischer comprueba como corresponsal de la revista Revue que este desconfio no era injusto).

18/19 de Junio 1949

Para calmar a los miles de enfermos, los cuales estaban esperando a Groening en la Wilhelmsplatz, se vé obligado el Sr. Wöhrmann el aflojar por un tiempo la prohibición de sanar.

20 de Junio 1949

Demostración de los que esperan la sanación delante de la alcadía y de la casa de Wöhrmanns. La policía no puede hacer nada.

21 de Junio1949

Otra vez aflojamiento de la prohibición.

24 de Junio 1949

El alcalde Meister vuelve y confirma la prohibición. Nueva demostración. La confusión de las relaciones va siendo más caótica.

25 de Junio 1949

Por la llamada del comerciante Westphal de Hamburgo, cuyo padecimiento de asthma fué mejorada por Groening, se marcha Groening a Hamburgo. Él espera, el poder seguir allí su trabajo de sanar. Ésto se vió que tampoco en Hamburgo le fué posible.

29 de Junio 1949

Groening se marcha de Hamburgo con una meta desconocida. Él se encuentra acompañado de Hülsmann y de su esposa. La publicidad y la policia pierden sus huellas.